No soy feliz

No lo soy.
No lo soy. No soy feliz. No me gusta mi vida. Está muy por bajo mis expectativas.

No soy feliz porque llevo 10 años luchando por un sueño que me resulta tan esquivo que en más de una oportunidad he querido tirar la toalla. He querido y lo he hecho. La he tirado. Descanso. Me lavo la cara, me sueno los mocos y sacudo el polvo de la batalla. Pero siempre termino recogiéndola y regresando a la lucha.

No soy feliz porque no siento que mis hijas sean felices, y si hay alguien que un padre considere que merece la felicidad, son sus hijos. No las veo felices, quizás, porque ven que yo no lo soy. Maldito circulo de causas y efectos. ¿Porque no les dejas ser como tienen que ser? ¿Que culpa tienen ellas de mis errores y aciertos?

No soy feliz porque veo la injusticia, la miseria, el odio y la ignorancia que nos domina. Y me siento impotente, y peor aún, me siento complice cuando me fallan las fuerzas para plantarle cara. Y últimamente, las fuerzas son lo que más escasea.

No soy feliz porque aquello que defino como básico en mi vida, no logro proveérmelo. No hablo de cuestiones materiales, no. No hablo de otras personas. Tampoco. Hablo de mi lucha constante – de seguro no soy el único embarcado en esta lucha – en ser la persona que quiero ser. Aquella persona que siendo un niño visualicé y me inspiró. Aquella persona que está dentro de mi, y que no logro sacar de su escondite.

No soy feliz porque el hecho de no serlo, no me provoca pena. Me provoca rabia. Y la rabia es peor que la pena.

Breaking Bad precuela de The Walking Dead? Una entretenida – pero poco probable – teoría

La editorial de El Mercurio después de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique

Marcha obrera en Iquique, 1907

Marcha de los obreros en huelga en Iquique antes de ser alojados en la escuela. Biblioteca de Congreso Nacional de Chile


Si no sabes nada de la matanza de la Escuela Santa María de Iquique, te recomiendo que te des una vuelta por wikipedia o mejor aún, algún libro de historia. También te serviría una novela como Santa María de las flores negras de Hernán Rivera Letelier que leí hace ya varios años y puedo recomendar.

Creo que hoy pocos podrían siquiera intentar justificar la espantosa matanza que se llevó a cabo y, es más, hoy pocos podrían comprender que alguien incluso en esa época, intentara siquiera justificarla.

Pero como la vida siempre está llana a sorprendernos, me topé por casualidad con una nota en El Desconcierto donde rescatan un par de editoriales del periódico regalón de la patria, El Mercurio, haciendo justamente eso: justificando la matanza y culpando a los privilegiados obreros salitreros.

“en general, puede decirse que la remuneración del trabajador allí es amplia y que ningún gremio recibe mayores compensaciones y tiene más facilidades para la vida y más oportunidad para el ahorro, que el de los peones y jornaleros empleados en la extracción y beneficio del nitrato”.

“el jornal alto, la habitación gratuita, la pulpería a precios equitativos, la alimentación abundante y relativamente más baja que en el sur“, lo que compensaba “sobradamente el esfuerzo del hombre y los rigores del clima y las arideces del territorio”.

“La detención del trabajo en las salitreras perjudica, más que a los capitalistas, a los huelguistas mismos, pero beneficia a los agitadores. Y como lo hemos dicho, no hay causa visible que justifique los acontecimientos…“

No conformes con eso, posterior a la brutal matanza de obreros, tanto mujeres como hombres, niños, adultos y ancianos, chilenos y extranjeros, todos desarmados, se atreve a justificarlo con las siguientes palabras:

“Es muy sensible que haya sido preciso recurrir a la fuerza para evitar la perturbación del orden público y restablecer la normalidad, y mucho más todavía que el empleo de esa fuerza haya costado la vida a numerosos individuos… el Ejecutivo no ha podido hacer otra cosa, dentro de sus obligaciones más elementales, que dar instrucciones para que el orden público fuera mantenido a cualquiera costa, a fin de que las vidas y propiedades de los habitantes de Iquique, nacionales y extranjeros, estuvieran perfectamente garantidas. Esto es tan elemental que apenas se comprende que haya gentes que discutan el punto”.

Las negritas las he puesto yo.

No sé tu, pero creo que si actualizamos un poco el lenguaje y reemplazamos “obrero del salitre” por “mapuche” o “pescador artesanal” (o tal vez estudiantes, homosexuales, NO+AFP, abortistas, #NiUnaMenos, pueblos originarios… la lista es espeluznantemente amplia)… serían editoriales que perfectamente podríamos estar leyendo estas semanas en nuestro adorable “El Mercurio”.

Que susto.

Enlace

Repudio a Chile Corrupción: el peligro de promover la ignorancia

Cómo te expones con la Ingeniería Social

Algunos meses después del celebgate, aquella filtración de fotos “intimas” de varias personalidades internacionales, aún hay varios sin entender como opera esto de la Ingeniería Social y como los puede afectar.

 Hace poco alguien (a quien no individualizaré) me preguntaba si podía ser cierto el premio que un mail le indicaba que había ganado. Por eso me parece importantícimo que TODO el mundo lo entienda. Acá una simple explicación.