Archivo mensual: Noviembre 2005

Emilia

Cuando te mira te hace sentir que la reconfortas. Es como un “que rico que me tomaste en brazos papá”. Tiene esa forma de “ver”. No es que transmita pensamientos. Te transmite emociones. Y no las suyas. Si no las que tu necesitas sentir.

Lo he conversado con Pamela y coincidimos en eso. Ella es cálida. Empatica quizás.

Emilia es observadora. Muy atenta a lo que sucede a su alrededor.

Cuando le interesa algo, le fija su mirada. Y se obstina en seguirle casi sin importar a donde valla.

Y todo lo quiere tocar. Estira sus manitos al cielo como si de estrellas se tratase. Solo para acariciar tu cara cuando la miras lo suficientemente cerca.
Cuando despierta, lo primero que hace es sonreírte sin dientes y contarte entre balbuceos y babas sus sueños.
No es llorona, salvo que tenga sueño, pañal sucio o hambre. Ella es pura alegría. Mirar a todos y a todo. Tocar a todos y a todo. Le gusta conversar de cualqueir cosa y sonreírte sin dientes.

Y nos conocimos hace apenas cuatro meses.
Y ella es Emilia.

Software

En la revista Mouse de La Tercera se publica un reportaje sobre la XIV Feria del Software: Programando Creatividad, de la UTFSM. En el articulo, destacan algunos de los productos de la muestra.
No conozco el detalle de los productos, pero al menos a nivel de titular se lee interesante.

Simagest, un producto que pretende resolver el problema de encontrar un espacio para aparcar. Para esto, el programa revisa constantemente el estado de los puestos del estacionamiento mediante sensores electrónicos.

o este otro

SmarTraffic para sincronizar los semáforos y así permitir más fluidez en el desplazamiento de los automóviles

¿Genial no? Que bien por el gremio.

En mi Universidad realizan una semana informática. Se hacen exposiciones y cosas así. Y hay un concurso de programación.

Pero es eso, un concurso. Grupos de máximo 3 personas, todos reunidos en una de las salas de laboratorio, se les entrega una hoja con un problema “X” y tienes que dar con la solución y programarla en una hora.

Creo que fue durante mi último año que un compañero convenció a otro y a mi a participar. Todos con años de experiencia en la materia. No se porque acepté, jamás he sido de hacer vida social en este tipo de agrupaciones humanas, pero bueno…

Fue un insulto a mis años de experiencia programando. Sabía que había que programar en C++, pero no sabía que era en la solución Borland, la que no conocía. Estuve tres cuartos de hora tratando de encontrar donde diablos se compilaba mientras los otros dos intentaban llegar a una solución algorítmica.

Cuando dimos con las soluciones, ya no había tiempo para implementar mucho… nos fuimos deprimidos y cuestionándonos la vocación.

Al mes entregaron los resultados, lo que nos devolvió la esperanza.
Salimos penúltimos. Había un grupo de tres personas peores que nosotros.

No hay como trabajar en casa

Aunque estas cabritas chicas andan molestando por acá… igual es genial.

Con las ventanas abiertas, el viento bate las cortinas.

Y estoy a pies descalzos… viendo el jardín de mi casa.

Aún estoy operando en la mesa del comedor. Pronto tendré que resolver el “donde”, pero por ahora está bien. Oír a mis hijas es reconfortante y me recuerda porque hago todo esto.

Los candidatos

Estoy arto de los candidatos. De todos los candidatos. Presidenciales, senadores y diputados.

Inundan los medios de comunicación con guerras de egos que a nadie interesa salvo a los periodistas. A algunos. A los que les hacen la pega mas fácil.

Nos empapelan las ciudades con publicidad barata intentando venderse con su mejor sonrisa.

Sacan verdaderos batallones de gente (y muchos delincuentes) a las calles arreando banderas, pergaminos, fotos, carteles, pancartas. Pintan muros, tapan semáforos, bloquean esquinas, hacen tacos y congestionan la ciudad con caravanas de vehículos.

Sus llamados “brigadistas” se pelean a palos, piedras, cuchillas y sables. Incendian la cede de la competencia. Se roban entre ellos y a muchos electores.

Y los candidatos se lavan las manos.

Y se inventan leyes para que el estado les financie lo que se supone es una “campaña”. Y tapizan la ciudad uno o dos meses antes del plazo legal.

Y siguen ensuciando, y sigue la violencia, y sigue la guerra entre estos seudo humanos llamados candidatos.

Y nos siguen bombardeando con basura publicitaria. Mucho peor que el spam. No hay esquina donde no haya un mocoso tratando de meterte basura dentro del auto. Si. Basura. Un panfleto con una foto y un simple y burdo “vota por mi”, y discursillos ridículos que a nadie convencen de nada salvo que el de la foto es un completo idiota. Y lo es. Es candidato.

La política es uno de los oficios que mas ha aportado a la sociedad moderna. Y hay grandes políticos.

Pero no hay siquiera uno, que sea un gran candidato. Ahí son todos bestias.

Por suerte termina en Diciembre… o Enero?

Dos y sumando

Hace poco mas de dos años pasamos por una de las experiencias mas fuertes de nuestras vidas.

Hace dos años nos enfrentamos a nuestro destino y le vimos a los ojos. Y ella nos sonrió.

Hace dos años, al fin tuvimos certeza de nuestro deber ser. Y el deber fue el querer. Porque ella fue lo que quisimos. Y ella es lo que queremos. Completamente.

Y fue hace dos años…

El viernes Martina estuvo de cumpleaños. Y estuvimos de fiesta. Y la fiesta duró tres días. Termino recién hoy a las nueve de la noche.

Y la celebramos. Y ella sintió el amor de toda su enorme familia.

Abuelos y abuelas. Tíos y tías. Bisabuelas, mas tíos y tías abuelas. Y muchos niños.

Y ella nos regaló todo su amor. Claro, en sus formas. Con sutiles sonrisas. Con pequeñas conversaciones. Con miradas cómplices. Nadie se fue sin recibir al menos un poco de eso que ella entrega.

Y así fueron estos días, llenos de aquella sensación que te llena cuando estas en familia. Como que estaba en el aire. Especialmente entre nosotros. Los cuatro. Y nos hacía falta. Y estuvimos particularmente cariñosos todos. Los cuatro. Para los cuatro.

Te amamos hija. Las amamos tanto.