Monthly Archive for November, 2005Page 2 of 3

Y garantizado ante notario

Esto si que me dejo plop. Y no porque no crea en estas estupideces cosas. Es por la desfachatez de engañar gente y de maneras tan burdas.

Mayra Abde Radioestecía
Cartomancia, estas angustiado, tienes problemas, busquemos soluciones juntos. Magias alto nivel exotérico, garantizados ante notario. Seriedad.

Y GARANTIZADOS ANTE NOTARIO!!
No será mucho?

Omar Garate es un pan de dios comparado con esta Mayra.

¿Alguien sabe lo que es “radioestecía“? y “exotérico“?

Las cosas que uno lee cuando ya no te queda nada mas que leer…

La frase del día II

Realmente esta frase creo que esta para la frase del año:

No me acuerdo, pero no es cierto. No es cierto, y si fue cierto, no me acuerdo.

Y bueno, esta frasecita se la mandó Augusto Pinochet, y la dijo dentro del contexto de un interrogatorio al que fue sometido el pasado lunes 14 de Noviembre por parte del juez Víctor Montiglio en el marco de la Operación Colombo.

Ellas duermen

Ya es tarde, la una y treinta de la madrugada, y para variar yo desvelado.

A mi lado Pamela abraza a Emilia, la cobija, su frente y nariz rozan la mejilla de la niña. Y duermen. Las dos.

Un poco mas allá Martina. La veo por el monitor. También duerme. Atravesada en su cama. Desparramada como suele ser.

Sus respiraciones interrumpen mi silencio. Tiene un ritmo placentero. Tranquilizante. Embriagador a ratos. Hipnotizante en los peores. El que solo yo he oído. Y por eso es mío.

Me gusta verlas dormir. Si, también porque es el único momento en que no molestan, me piden algo, me lo exigen, o interrumpen mi atención.

También lo disfruto por lo que ellas me dan entre sus sueños. Mientras sus pechos se inflan y desinflan. Mientras sueñan con cosas de mujeres… mujeres de treinta, mujeres de dos, mujeres de cuatro meses. Mientras sueñan sus sueños.

Y ellas me dan tanto mientras duermen. Me dan su confianza. En mi. Se sienten seguras. Protegidas. Por mi. Me dan su paz y como no, sus sueños. Y son mis sueños.

Me dan sus sonrisas, incluso sus risas. Sus cabellos libres y caóticos. Sus llantos nocturnos por algún sueño ingrato. Y también sus rabias y sus miedos.

Y yo las cuido.

Y con eso les basta.

Y me hacen ver con tanta claridad,
que saben a ciencia cierta
que las amo.

Los valientes

Este último tiempo me han dicho mas veces que en toda mi vida que soy un gallo valiente. Si bien entiendo a que se refieren con el alago, me cuesta sentirme el reflejo de lo que la palabra significa.

¿Como podría serlo? Lo único que hecho es lo que he querido hacer. Satisfacer una necesidad, un anhelo. En busqueda de mejorar mi calidad de vida, disfrutar mas tiempo con mi familia y conmigo mismo.

Por eso digo que valiente es como muy grande. Muy pomposo quizás.

Porque valientes fueron otros.
Valientes no hay muchos.
Valientes mueren jóvenes.
Y muchos salvan vidas.

Eran cinco compañías, primero partió la Cazadores. a la hora Antucosiguiente Plana Mayor y Logística. Al día siguiente Morteros (mueren 33 soldados) y luego Andina (mueren 11 soldados), y no alcanzo a salir la última, Ingenieros, planificada para el tercer día.

El miércoles 18 de mayo, a las 5.15 de la mañana, la compañía Morteros inició la marcha de 24 kilómetros en dirección La Cortina bajo el mando del capitán Carlos Olivares.

Nevaba copiosamente. El trayecto se fue haciendo cada vez más complicado. Se encontraron con viento blanco, con ráfagas de 80 kilómetros por hora, lo que hacía que la temperatura bajara hasta los 25° bajo cero. La visibilidad no era superior a los cinco metros. En ese escenario, algunos soldados de los Morteros fueron cayendo afectados por la hipotermia y el cansancio. De esta compañía murieron un sargento y 33 de los 48 soldados que iban marchando.

Guillermo Riquelme, Sargento:

Había un soldado tendido en la nieve. A simple vista, estaba muerto. Sangraba por la boca, lo que me hizo pensar que sus pulmones habían colapsado. Intentamos trasladarlo al refugio de La Cortina, pero fue imposible, porque pesaba demasiado. Tuvimos que buscar ayuda para llevarlo hasta allí. Cuando lo logramos, le practicamos primeros auxilios y le cambiamos la ropa. No lo pudimos reanimar

La compañía Morteros fue la mas abatida. Eran en su mayoría pelaos haciendo el servicio. Si. Pelaos. 18, 19 años. Luis Hernández, de 19 años y que marchaba en esta compañía cuenta:

Nos encontramos de frente con un viento insoportable, con la nieve que golpeaba fuerte nuestros rostros y no nos dejaba caminar. Incluso parábamos, nos dábamos vuelta y cargábamos el cuerpo con la mochila contra el viento (…) De pronto empiezo a caer sobre la nieve, de rodillas. Me levantaba, pero luego de la tercera caída no fui capaz de levantarme. Se me acercó mi cabo Pulgar y me sacó la mochila y el fusil, me puso de pie y pude caminar afirmado de la mochila de mi cabo Rubio. Me caí nuevamente, y mi capitán Olivares, el teniente Gómez y un cabo me metieron dentro de dos sacos de dormir y me empezaron a arrastrar sobre la nieve.

Otro pelao. De 18 años, Víctor Santander.

Seguimos caminando hasta que se cayó mi amigo, el soldado Foncea. Hice que me abrazara para poder avanzar con él y marchamos como dos kilómetros. Le pedí ayuda a otro compañero para que siguiera con él y yo me fui adelante. El soldado que traía a Foncea me alcanzó y me dijo que mi amigo no daba más, que no podía caminar. Me devolví a verlo, pero estaba muerto. Me dio pena, lloré y lo puse afirmado sobre una piedra. Tuve que seguir marchando.

En la quepasa del sábado 12 aparece este articulo sobre la tragedia de Antuco. Este artículo habla de valientes. Cabros chicos. Milicos. Y muy valientes.

Sin Miedo

Ya han pasado varios días desde que me tiré a la piscina con mi proyecto de independencia, y ya me voy sintiendo mucho mejor con la determinación que tomé.

Del vértigo que provoca la inseguridad voy pasando a la expectación. Y comienzo a concentrarme en algunos detalles del todo entretenidos, pero considerando lo obsesivo que soy, me voy al extremo y me cuesta dejar de pensar en eso: Necesito invertir una suma no despreciable de dinero en un portátil (entiéndase notebook, laptop o como mas les guste llamarlo).

Y bueno, al igual que cuando compre auto, la casa, o cualquier cosa que siendo o una costosa inversión o simplemente algo entretenido, me obsesiono y barro con internet viendo distintas posibilidades.

Si hiciera una lista con las tareas que se me vienen a la cabeza sería algo así, y en este orden de prioridades:

  1. Definir portátil y proveedor
  2. Endeudarme para comprarlo
  3. Reactivar mi contrato de EntelPCS
  4. Terminar mi contrato de salud
  5. Tomar otro (ojala mas económico) familiar
  6. Ampliación de giro frente al SII (mi inicio de actividades lo hice hace 10 años y en aquella época me dedicaba a otras cosas)
  7. Acondicionar un espacio de trabajo en casa
  8. emmmm… es un hecho que mas de algo se me olvida
  9. así que
  10. vamos a poner
  11. algunos números
  12. más

Y en esas estoy, en una etapa de transición. Preparando la partida.

Y preparando el termino de esta etapa. Finalizando los temas pendientes que tengo con mi aún (y por casi todo lo que queda del mes) empleador. Terminando algunos programitas que tengo por ahí, apoyando proyectos que aún no terminan, preparando documentos e informes que ayuden a quienes se les designen mis labores.

Siempre me ha costado hacer regalos. Además de cagado egoísta, soy muy indeciso y nada me convence. En especial cuando ese regalo es para mis cercanos. Muy en especial, cuando es Pamela.

Curioso, quizás sea un cambio de actitud o algo así, pero esta vez no me costo nada. Di con lo que quería regalarle en 2 minutos.

Y fue así: buscar, comparar y elegir.

Simple.

Extrañamente simple… Eso es sospechoso.

Tendrá relación con lo otro?

Atina, vota por mí!

Debo admitir que igual me pico el bichito ególatra y necesito urgentemente que se me reconozca el buen uso que le doy al tiempo de ocio.

Ante tal requerimiento casi compulsivo (incluidas algunas tercianas) Inscribí a este blog en un concurso de blogs organizado por atinachile.cl

Y bueno, nada mas que decir, sean buenos samaritanos e ínflenme un poco mas el pecho haciendo click en la imagen de abajo.

ACTUALIZACIÓN: Se me ocurrió votar por mi (era que no) y revisé el sistema de votación: debes completar un registro para evitar duplicación de votos (cosa del todo sensata), te llega una solicitud de confirmación por email donde aparecen otras indicaciones. La verdad, no es muy fácil el emitir tu voto lo que sin dudas evitará adulteraciones.

Miedos

¿Has hecho algo que a ratos crees correcto, y a ratos no? Y no te logras convencer. Ni de lo uno ni de lo otro. Y tomas la decisión temeroso. Y te sigues preguntando si fue correcta. Y te sientes caprichoso. Y te culpas de egoísta he irresponsable. Y el estomago se te contrae y te duele. Y estas nervioso. Casi tembloroso. Vas de un lado a otro, lleno de ansias. Ansias de tener la certeza de no haber herrado.
¿Es tanto lo que está en juego? ¿No podrías volver atrás?
¿Existen otras alternativas?, y ¿las verás en el camino?

Mis miedos son pocos. No soy un hombre asustadizo. Pero los considero grandes miedos, o al menos así me los vivo. Temo no ser lo que siempre he pensado y creído y anhelado ser. Temo ser egoísta. Temo ser irresponsable. Temo no cumplirle a mis niñas. Y temo en algún minuto ver como un vulgar capricho al culpable de todo.

He pensado mucho al respecto.

Del otro lado de la balanza, experiencias agrias y desagradables. Malos recuerdos.

Aquí, donde he pasado los peores momentos relativos a este ámbito de mi vida. Por lejos los peores.

Es doloroso que tus trancas del colegio y de la lejana he ignorante pubertad vuelven a aparecer. Y te golpean la cara de manera vil y vulgar. Con resentimiento, con envidia, con prejuicio.

Y justo cuando pensabas que eso había quedado atrás, allá, tan lejos. En el tiempo. Cuando haz adquirido la confianza necesaria para enfrentar la vida y echártela al bolsillo. Y caminas por ella con tanta seguridad que incluso te vez atractivo (si, acaso no lo haz vivido?, pues se puede).

Y te vuelve a pasar. Y te vuelven a ignorar. Y se ríen de ti. Y no les importa hacerlo a tus espaldas o en tu cara. Abusan de la inocencia que te da el ser nuevo en el barrio y no entender ni la mitad de lo que te hablan.

Si… cual colegial quinceañero. Que looser.

Bueno, todo eso quedó atrás nuevamente. Y ya no es el problema. Al igual que en aquella ocasión, lo superé. Y obtuve cierto reconocimiento. De aquel que no te importa ni mucho menos te interesa. De aquel que te resbala. Porque ya tu piel ha adquirido otro grosor. Y simplemente te interesa que la tormenta pase y tu vida vuelva a adquirir cierta tranquilidad.

Volví a caminar seguro. Quizás nunca más vuelva a echarme la vida al bolsillo, quizás por secuela del tipo “herida”, quizás aprendí alguna lección de humildad.

Y de paso, la carencia absoluta de apego afectivo al entorno. ¿Hay buena gente? Por supuesto, como en todos lados. ¿Y te importa? Ni un rabanito. Te vuelves frío, es la virtud de ser invisible.

Hoy enfrento el futuro con más resquemor. Me cuesta arriesgarme. Dudo. Ya no camino tan seguro. ¿Hago lo correcto? ¿Es el minuto de hacerlo? ¿Vale la pena?

No lo sé.
Con el tiempo espero, y ojalá así sea, obtendré las respuestas. Ahora lo importante es hacer. Y así luego sabré. Y algún día seré.