Don Piñi

Entre Piñera y Lavin, me quedo con Piñera.
Y si el tipo fuera Concertacionista, de seguro votaría por el. El tema es que no lo es.

En lo personal, igual me he visto seducido a darle mi voto. Mas que por merito propio, por los continuos errores de su contrincante.

Y bueno, eso hasta que de mi madre recibí un email que contiene una carta aparentemente firmada por Pedro Lemebel (no podría dar fe de eso).

Y me parece interesante compartirlo con ustedes:

Se remata lindo país

Pedro Lemebel

Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros, bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le pertenece a usted.

¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener.
Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda.

Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso. Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra.

Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión,

Poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo. Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar.

Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación. Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista.

O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror. Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el plebiscito votara que no simpatizando por la derecha. Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar domesticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad. Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza? Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión. Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas de pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro.

Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush, a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona. Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros republicanos en el Crown Plaza. Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y parientes de hippysmo revenido. Demasiado barato quiere rematar este país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan humanista cristiano. Porque usted es pillo, Piñín. Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele a ventaja populista. Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra en el transpirado enero.

Pedro Lemebel
diciembre de 2.005

Si alguien tiene algún antecedente de que esto es un hoax o algo así, me avisa para corregirlo.
Y queda abierto el debate.

5 pensamientos en “Don Piñi

  1. Cristiᮢ size=

    ¿Quién es Lemebel? ¿Qué doloroso y profundo drama infantil lo llevó a convertirse en ese ser repulsivo y patético físicamente y de alma, que es? ¿Qué resentimientos profundos arrastra, y que lo hacen odiar a aquél que le ha ido bien, que ha tenido {exito con su trabajo, que simplemente no tuvo la mala suerte de haber pasado por esos traumas suyos? Finalmente, ¿a quién elegirás tú como faro y guía en esta elección? A alguien que piense positivamente en el futuro, o a alguien que arrastra una rabia de ser como es, como le tocó ser, como Pedro Lemebel?

  2. Vandana

    Creo que tiene que ver con las sintonías, a algunos nos hace sentido (segun nuestra constitución interna) quienes se han atrevido a hablar desde el dolor pues han vivido, los otros, los que tienen un discurso de “Bilz y Paz” (bebida de fantasia que quieren hacernos pasar por una real), en general les ha sido la “vida más fácil”??, para mi solo han andado en la superficie y se mantienen ahí, entre eslogan y eslogan van construyendo sus vidas … El positivismo es un paradigma, rescatable en términos de algunas herramientas para realizar algunos ejercicios de tangibilidad cuando queremos comprender algunos aspectos de la realidad, pero el positivismo está de retirada … la existencia humana requiere de otras miradas, distintas, de la vida misma, con contenido, con emociones, con experiencia, con diversidad, con integracion … los discursos armables y desarmables, intrascendentes, vacíos, no llegan a quienes nos estamos jugando por la transformación, que si es lenta, lo es y mucho, pero poco a poco, a través de pequeños actos, como ese de valentia de Lemebel, son inspiración para construir desde la verdad, la verdad, por ejemplo, de Lemebel … lee a Lemebel y lee a don Piñi … a ver que te pasa … jajajja

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