Archivo mensual: Febrero 2006

Haqueo!

Justo antes de irme a vacaciones, un grupito de ociosos me jaqueó los sitios.

Estoy tratando de recuperar lo que pueda, pero destruyeron bases de datos y otras atrocidades, por lo que no recuperaré todo.

A ver como me va…

Actualización: He logrado recuperar algunas cosillas varias, como mi theme y los post y comentarios hasta el 10 de Enero.

Actualización 2: Encontré los post restantes al 10 de febrero. Pero solo los post, no los comentarios. Con esto faltarían algo de 2 o 3 post perdidos. Y claro, los comentarios.

Porque tres!!

Pareciera que la vida se entretiene jugándote sucio.

Pareciera que le gusta verte conflictuado, estresado, agotado. Dando explicaciones, pidiendo que te disculpen, rogando por nuevas oportunidades porque tienes tanto que hacer que no logras hacer nada.

Por suerte o lo contrario, este llanto no se ha dado en el trabajo. Lo fue en casa. Estoy cansado de eso… porque a quienes falto es a quienes mas quiero y me preocupan.

Estoy cansado de sacrificar los tiempos de mi familia. De mis hijas y mi mujer. De quienes trabajan para mi. De mi nana. De la familia de mi nana. De sus hijas. De su marido. De sus mascotas, y de las mías.

Pamela me pregunta a que hora llego esta noche. Hace semanas no le puedo contestar con certeza. Entonces, al rato me vuelve a preguntar. Y mi respuesta es la misma. Desesperado Y a cada dialogo idéntico que se repite unas cuantas veces diarias, otro músculo se tensa en mi espalda provocando un doloroso nudo. Y mi cuello resiente cada uno de estas tensiones. Y la rabia se incrementa. Y a cada minuto te vuelves mas un energúmeno. Y te desesperas, y el reloj corre y el maldito tic-tac mental te azota la cabeza sin misericordia.

A esta hora recuerdo viejas jornadas de desvelo laboral.

Recuerdo cuando en la desesperación el Pato gritaba “Porque tres!!!, PORQUE TRES!!!” mientras golpeaba el teclado con el puño.

Es que el huevón no entendía porque tres. Yo aún me lo pregunto. Y para muchos se ha transformado en todo un paradigma… “ser o no ser” ya no es el dilema.

Y recuerdo a otro que se desquitaba con el mouse tomándolo del cable (en esos años los ópticos no existían, mucho menos los inalámbricos) para darle un par de vueltas y luego de azotarlo contra el piso provocar una lluvia de pequeños trozos plásticos por toda la habitación. Lo curioso es que no estaba molesto con el mouse, lo estaba con la impresora. A ella también le deparaba un final trágico pocos minutos después, pero de una manera menos espectacular y poco decorosa. Por eso fue excluida del relato.

Si, el de el gif animado es una exageración… pero una exageración bastante literal.

Son las 4:00AM y el respirar trasnochado del centro de Santiago se me hace como si fuera el mar con sus olas rompiendo en las rocas…

Ven? Claro que hay placeres escondidos en esto!

Llorona

Elba Rocha es profesora de matemáticas. Profesora rural. No recuerdo otro lugar donde haya ejercido que no sea la escuela rural de Lo Cañas, colegio por donde pasamos los primos mayores durante nuestros primeros años de escuela. Todos, nietos de la señora Elba.

A pesar de estar completamente inmersa en la cultura rural, el razonamiento lógico-matemático heredado de la escuela normal le ha marcado toda su vida.

Vivía en una parcelita colindante con la rivera del Zanjón de la Aguada, por aquellos años Quebrada de Macul, poco mas de un kilómetro al poniente del canal San Carlos, en la comuna de La Florida en Santiago.

La señora siempre fue noctámbula. Incluso ahora, le encantan las películas de trasnoche que dan por televisión. Y en aquellos años trabajaba hasta tarde corrigiendo pruebas, preparando material para los muchachos y cosas así.

Hace algunos años, me contó un hecho peculiar que le ocurrió una de esas tantas noches de vigilia. Ya serían las 2AM y todos en casa dormían.

Sentada sola a la mesa del comedor corrigiendo pruebas de 4to básico, lo único que oía era el silencio y uno que otro grillo en busca de perpetuar la especie.

Estaba concentrada en sumas, restas, divisiones y multiplicaciones cuando un sonido le llamo la atención. No era usual algo así a esas horas.La llorona Era un lamento, un quejido, un llanto quizás. Se oía lejos. Su memoria geográfica le decía que provenía de la rivera de la quebrada, pero hacia arriba, hacia la cordillera, hacia el canal San Carlos, a mas de un kilómetro.

Siguió trabajando, y el lamento fue oyéndose mas cercano, como si quien lo emitiera viniera caminando río abajo.

Cuando el sonido se distinguía sin problemas acuso el llanto de una mujer. Mi abuela no aguantó la curiosidad y armada con una linterna, emprendió los 500 metros que separan su casa de la rivera de la Quebrada de Macul.

La parcela goza de buena productividad, por lo que entonces e incluso hoy en día, los árboles frutales la inundan de damascos, duraznos pelados y peludos, grandes ciruelas, almendras y uvas. Y en el centro del terreno el viejo nogal, que ya ha de tener mas de 50 años y unos 20 metros de altura. Mi abuela es bajita, metro cincuenta siendo algo bondadoso en la estimación (y con los años se ha puesto mas chica), y es bastante delgada. La imagen se me hace curiosa y no logro sentir mas que respeto por esta mujer, que con su enclenque figura se desplaza en medio de la mas profunda oscuridad al encuentro de este llanto que solo transmite desgarro y un sufrimiento que al mas fuerte helaría los huesos.

Y el alarido venía a su encuentro en un ángulo de 90 grados, se toparían sin lugar a dudas. Mi abuela apuró el tranco. La linterna solo alcanzaba a mostrarle los 2 o 3 metros que le precedían en su avance. La voz se oía a unos 100 metros, era una voz ronca, grave, desgarrada, pero inconfundiblemente era de una mujer.

Y cuando ya se aprestaba a llegar al fondo de la parcela, a unos tres o cuatro pasos del muro, la voz cesó. Se encaramó todo lo que pudo por sobre la división, y solo pudo asomar los ojos que enfundados en unos gruesos anteojos buscó y buscó. Vio claramente el rio. No se distinguía nada ni nadie. Solo oscuridad y el leve titilar de las estrellas. Alumbró con su linterna y la visibilidad mejoró levemente. De todos modos no ayudó en distinguir a quien hasta hace poco había oído.

Algo frustrada volvió a casa, a continuar con lo suyo. No transcurrieron 15 minutos desde que forzaba la vista por sobre el muro cuando vuelve a oír, allá lejos, en la rivera de la Quebrada de Macul cuando cruza el canal San Carlos, a mas de un kilómetro, un lamento, un quejido, un llanto.

Cerró el libro de notas donde registraba de seguro algún rojo, miró el reloj de la sala que acusaba que ya era pasaban las 2:30AM. Dio un bostezo y se fue a la cama.

Indudablemente puedes creer o no. Es tu decisión. Yo le creo.

Y como no hacerlo, es mi abuela.

Educadora Social

Los Gestores en Educación Social están orientados a

promover procesos de desarrollo personales y comunitarios, que desde la perspectiva del desarrollo humano, contribuyan a la transformación social y mejoramiento de la calidad de vida.

A mi me suena complejo. Y si que lo es.

Mi madre estudio Gestión en Educación Social he hizo su defensa de tesis la semana pasada junto a 4 mujeres, con quienes conforman un equipo de trabajo súper afiatado.

Y así lo vieron los profesores que las evaluaron. Un siete les pusieron. Y las llenaron de elogios. Creo que el mas potente fue “Esto que ustedes acaban de hacer, refleja completamente lo que pretendíamos quienes formulamos esta carrera.” (o algo así).

Que orgullo vieja… te debía este post.

Felicitaciones.