¿Alguna vez has sentido que la muerte te ronda?
No hablo de la típica imagen que adorna este post, aquel esqueleto enfundado en una túnica negra y una guadaña bien afilada. Hablo del concepto. Hablo del fin de tu vida. Y de “algo”, que viene a quitártela.
A mi me ha pasado un par de veces. Quizás tres. Es una sensación extraña y difícil de describir, que si te la tomas muy en serio te puedes poner algo paranoico. Seguramente no es mas que mi imaginación, pero se siente y se vive como cualquier otra experiencia que vivas, como algo real.
La última vez venía de participar en un curso de capacitación. Había terminado tarde, tipo 22:30 y conducía mi scooter a casa, no recuerdo exactamente a que altura, pero iba por Manuel Montt al sur, a algunas cuadras de Irarrazabal.
Me aproximo a un cruce débilmente iluminado y mientras disminuyo la velocidad busco letreros o semáforos que me impidan el paso.
Busco insistentemente, y en eso estaba cuando en un muro blanco que delimita la esquina opuesta, veo una sombra de varios metros de alto, de forma perruna y alargada, mas oscura de lo que me pareció correspondería considerando la mala iluminación, cruzando de un extremo a otro, perpendicular a la dirección en la que voy, como buscando interceptarme.
Bueno, fue la impresión que me dio. Que mas subjetivo que este post.
Y no fue miedo lo que sentí. Tampoco impaciencia. Fue una suerte de verdad absoluta, de esas que solo puedes asumir. Y esa verdad no era que me iba a morir, no era un presagio. Era una advertencia. O te cuidas, o te llevo. That’s all.
Y así lo hice, y llegue bien a casa.
Y al tiempo lo dejas pasar y lo vas olvidando.
Pero si por alguna casualidad lo recuerdas te preguntas si le debes algo a alguien. Y que quizás sin saberlo, tal vez, engañaste a la muerte.
Y como homenajeando a Tito, te acuerdas que la muerte va por debajo de la enramada.





















0 Responses to “Allá va la muerte”
Leave a Reply