Cruzar la calle

atropello dummyLlevaba varios minutos frente al semáforo esperando luz verde. A mi alrededor se reunían personas haciendo lo mismo, enfundadas en gruesas ropas y bajo sombríos paraguas para guarecerse de la lluvia que a esa hora caía floja.

De pronto, la persona parada a mi izquierda, como si hubiese decidido que es suficiente el tiempo que ha esperado, se lanza en la travesía que ningún otro había tenido el coraje de enfrentar: Cruzar la calle. El instinto de rebaño te lleva a seguir sus pasos, pero esta vez nadie la siguió. Todo lo contrario, a mis espaldas se oían voces que le pedían volviera, que el semáforo aun no nos había dado el pase.

Pero ella no oyó y siguió en su ciega lucha, y a solo 2 metros de mí, una camioneta le impacto el costado. Su cuerpo se contorsionó de tal forma que su cabeza golpeó el capó del automóvil, y luego voló despedida tres metros cayendo contra el pavimento, y dándose otro golpe de cabeza contra el piso.

Me acerqué a mirar algo tímido, desenfundé mi celular para llamar al “911″… mi mente tardó un par de segundos en recordar que esto no es ciencia ficción y que el teléfono adecuado era el 131, pero en eso vi a varios con el celular pegado a la oreja y a un carabinero pidiendo una ambulancia por radio.

Y me quedé ahí, mirando la escena mientras el semáforo repetía el ciclo y una vez en verde, crucé la calle.

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