El arte y los derechos de autor

copyright.pngA propósito de mi último post, seguramente una buena cantidad de gente se pregunta que es eso del copyright, o derecho de autor como le decimos por esta parte del mundo. En la Wikipedia:

El derecho de autor (del francés droit d’auteur) es un conjunto de normas y principios que regulan los derechos morales y patrimoniales que la ley concede a los autores (los derechos de autor), por el solo hecho de la creación de una obra literaria, artística o científica, tanto publicada o que todavía no se haya publicado.

Hace unos meses leí en el blog de Enrique Dans una muy buena descripción de la repercusiones que pueden alcanzar la aplicación indiscriminada de este tipo de normativas, llegando a niveles que en vez de buscar la justa recompensa del genio creador, pareciera que busca evitar cualquier tipo de reproducción de la misma que no desembolse mugrosos centavos (que sumando y sumando se transforman en mugrosos millones) para los entes intermedios, los que se resumen en agrupaciones burócratas de artistas y los queridos por todos sellos discográficos.

Cuando le conté a mi amigo venusiano que aquí teníamos museos, a donde la gente iba a admirar obras como la que aquí vemos, me miró sorprendido. Me explicó que en Venus ya hace varios siglos que se habían cerrado todos los museos, pues los artistas, obsesionados por el tema del Copyright, habían decidido que sus obras eran suyas y de nadie más. ¿Quién podía asegurarles que al exponerlas públicamente nadie fuera a respetar sus Derechos de Autor? Si alguien veía un cuadro y luego lo recordaba o le contaba a alguien lo que había visto, si un profe lo mencionaba en su clase de Arte, ¿cómo serían compensados? Y ya no hablemos de la piratería o de las burdas copias… El ultraje era inevitable. Algún insensato les dijo que el arte no tenía sentido si no se compartía, pero ellos no quisieron escuchar: lo guardaron bajo llave. Ya no existen artistas en Venus, o si existen nadie lo sabe. Por lo visto en Marte los artistas quisieron ser más listos y el tiro les salió por la culata. Allí a todo el mundo, en cuanto que nace, se le implanta un chip en el cerebro que, entre otras cosas, está directamente conectado a su cuenta bancaria. En cuanto que una persona siquiera piensa en una obra de arte, automáticamente se le transfiere el canon establecido al autor de la obra en cuestión. Lo bueno del sistema es que han conseguido deshacerse de un organismo tan molesto como la SGAE, que se lleva pasta sin crear nada; lo malo es que la pasión por el arte ha arruinado a más de un espíritu inquieto. Como consecuencia de ello, los museos suelen estar vacíos (son cosa de ricos) y la gente, en general, ha perdido interés por cualquier forma de arte. Son una civilización bastante sosa, diría yo, al igual que la venusiana. Pero esto no se lo he dicho a mi amigo para no ofenderle.

El texto fue posteado por Natalia Gürtner como comentario a una entrada en el blog de Alejandro Juárez.

Para terminar de entender el cuentito, quizás te faltó saber que la SGAE es equivalente a nuestra criolla SCD. O mejor dicho, nuestra SCD quiere ser como la SGAE al estar respaldando un proyecto de ley que muy bien describe Claudio Ruiz y del cual Leo Prieto también se hace eco. Yo solo les recomiendo la lectura y que tomen nota.

1 pensamiento en “El arte y los derechos de autor

  1. Rodrigo

    Bien psicotica la historia, pero asi es. Y la misma idea se aplica a todo orden de vida. Copyright o Trade Mark.
    Y como dije en un post anterior, en un futuro no muy lejano, patentaremos la vida…

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