Común y Corriente

pendejos

Después de algo mas de 11 años, el fin de semana recién pasado volvió al país el que fue quizás el mas grande amigo que tuve durante mi adolescencia y juventud (la que está muy lejos de acabar): Rodrigo “Vimpy” Fernández.

Durante todo este tiempo no hemos perdido el contacto, ahora que “le” tenemos Internet hablamos casi todas las semanas por Google Talk, al menos un par de amistosos insultos, como buenos amigos.

En estos últimos 10 años ambos nos casamos y tuvimos hijos que tienen edades similares: el 2 niños, yo 2 niñas. En estos últimos 10 años ambos hemos crecido, madurado, aprendido, estudiado. Ambos somos profesionales y nos hemos ganado nuestro espacio en el mundo laboral. Ambos hemos engordado (proporcionalmente el mas que yo), nos hemos enamorado (el mas veces que yo), nos hemos equivocado y también hemos tenido algunos aciertos.

Para escribir este post revolví una buena cantidad de cajas y carpetas buscando alguna foto nuestra de aquella época (al final tuve que recurrir al archivo de mi madre, no sé porque no tengo ninguna!).

Y en el proceso me encontré con un tesoro mucho mas precioso. Viejas cartas, cartas que intentan dejar un registro de lo grande que fue nuestra amistad. Y con ello el recuerdo del hombre que fui en aquella época se hace presente, y puedo ver aquello que he perdido y aquello que he olvidado.

En una de sus cartas cita una frase que no recuerdo haber dicho, pero el registro es fidedigno así que debo haberlo dicho: “No quiero convertirme en un común y corriente”.

Por supuesto que hoy en día es una frase mas que trillada, pero en aquella época no lo era tanto y mucho menos a unos tiernos y casi virginales 19 – 20 años.

Y de buenas a primeras siento que lo he conseguido, no me he convertido en quien temía. Sin embargo, al ver quien era hace 11 años tan fielmente retratado y verme hoy en día, me queda dando vueltas la maldita pregunta.

Y lo medité largo, y creo que lo seguiré meditando un tiempo aunque la respuesta creo haberla leído en esas mismas líneas. Porque la respuesta la escribimos hace 11 años.

Porque a pesar de todo este tiempo, toda esta distancia, toda esta gente, toda esta soledad, toda esta vida, todas estas responsabilidades y decisiones, toda estas risas, todos estos errores… siento que aquello que nos escribimos hace tantos años, sigue tan vigente como en aquel entonces. Porque seguimos siendo amigos, compañeros y hermanos.

Así que no, esta amistad demuestra que somos ni comunes ni corrientes.

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