Todos cambiamos, por las buenas o a cachuchazos

Mis hijas

Eso de que la gente no cambia es una falacia.

Estamos en constante movimiento, una vibración permanente que nos permite aprender desde el saber y el sentir para finalmente, evolucionar. Esto te afecta en las mas diversas áreas de la vida, desde el ser profesional, hasta el tipo de papá €“o mamá que eres y serás.

Por eso criamos distinto a nuestros hijos. No repetimos el mismo estilo de crianza del primero con el segundo. Modificamos y adaptamos la forma de criar a los aprendizajes que hemos adquirido y a nuestros nuevos intereses.

Con Pamela, lo venimos notando desde hace un tiempo, pero acá quiero dejar unos extractos de diálogos €“reales€“ con mis hijas, cuando están cercanas a los 2 años y estás enfrascado rallándole la cancha a las criaturitas.

Con Martina, ahora de 9 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá.

Luego con Emilia, ahora de 7 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal.

Finalmente con Julieta, a 1 mes de cumplir 2 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal. Amor, no cambie la tele por favor!. No cambie le digo. Deme el control. Es del papá. Dámelo. Amor, deme el control le digo. No, no quiero ver esos monos… Pamela!!!, no me quiere dar el control!!, no Julieta!, no se le pega al papá con el control!!! PAMEEEEE!!!

No sé si será una muestra de mi (in)evolución como papá, pero lo cierto es que denota cambios. O al menos, pequeñas adaptaciones al medio en que me desenvuelvo.

Un momento… ¿acaso eso no es la evolución?

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