El adios de Virginia

Virginia Woolf

Querido:
Estoy segura de que me estoy volviendo loca otra vez. Creo que no puedo pasar por otra de esas espantosas temporadas. Esta vez no voy a recuperarme. Empiezo a oí­r voces y no puedo concentrarme. Así que estoy haciendo lo que me parece mejor. Me has dado la mayor felicidad posible. Has sido en todos los aspectos todo lo que se puede ser. No creo que dos personas puedan haber sido más felices hasta que esta terrible enfermedad apareció. No puedo luchar más. Sé que estoy destrozando tu vida, que sin mí­ podrás trabajar. Y sé que lo harás. Verás que ni siquiera puedo escribir esto adecuadamente. No puedo leer. Lo que quiero decir es que te debo toda la felicidad de mi vida. Has sido totalmente paciente conmigo e increíblemente bueno. Quiero decirte que todo el mundo lo sabe. Si alguien pudiera haberme salvado, habrí­as sido tú. No me queda nada excepto la certeza de tu bondad. No puedo seguir destrozando tu vida por más tiempo. No creo que dos personas pudieran haber sido más felices de lo que lo hemos sido nosotros.

Virginia Woolf. 25 de Enero de 1882, 28 de Marzo de 1941.

Sufre de transtorno bipolar y una depresión severa. Sobre el rí­o Ouse se enfundó el abrigo lleno de piedras para luego lanzarse.

La carta estaba dirigida a su marido, Leonard Woolf.

Fuentes: Wikipedia y Papelenblanco.

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