Ese momento entre la noche y el día

Noche

Jueves, 2:35am.
Cierro el laptop luego de una jornada maratónica tratando (en vano) de arreglar un entuerto que provocan las tecnologí­as que tienen mas de 15 años y que fueron reemplazadas hace mas de 10, justamente porque provocaban problemas como los que hoy intento (infructuosamente) corregir. Pero bueno, me pagan por eso.

Jueves, 2:45am.
Caigo rendido sobre mi cama tras monitorear la temperatura de 2 de mis hijas que han tenido fiebre los últimos dí­as.

Jueves, 4:25am.
Suena mi celular, adormilado veo que es mi madre quien llama.
– Mama?
– Hijo, no me dijiste que vendrí­as por mi a las 4?
– No era a las 4 de la tarde?
– No, mi vuelo sale a las 6 y media de la mañana.
– Ok, salgo altiro.

Jueves, 4:33am.
Subo al auto, que está prácticamente arrinconado entre la camioneta del vecino y una minivan. Maniobrar en espacios reducidos habiendo dormido solo un par de horas no es fácil, pero logro sacar el auto sin ví­ctimas.

Jueves, 4:44am.
– Mamá, estoy llegando a tu casa.
– Ya, salgo.

Jueves, 4:46am.
– Gracias hijo.
– Sorry, no sé porque asumí­ que era en la tarde.
Cojo su maleta, la lanzo al porta equipaje y vuelvo al volante.
– Bueno, igual llegaremos a tiempo.

Jueves, 5:15am.
Saco la maleta, y caminamos hacia la fila del checkin. Luego un café, un mufflin y algo de conversación sobre las nietas y los nietos.

Jueves, 5:37am.
– Son $2.100.-
– Tome.
– ¿Tiene los $100?
– Claro.
– Gracias.
– Gracias a ti.

Jueves, 6:03am.
Suena Rage Against the Machine en la radio, subo el volumen al máximo, golpeo el volante y escupo frases en ingles del tipo “€œOpen English” a todo pulmón. Necesito repeler cualquier atisbo de sueño.
Por la ventana veo un carro del metro lleno de gente. ¿De donde salió tanta gente?.

Jueves, 6:18am.
– ¿Papá¡!?
– ¿Amor?
– Me asustaste papá¡!!, estaba soñando con esa cosa fea que me dijo la Martina y tus ruidos me asustaron.
– Lo siento amor, sigue durmiendo.
– ¿Donde estabas?
– Que duermas te digo.

Jueves, 6:23am.
Vuelvo a monitorear temperaturas. Sin fiebre.

Jueves, 6:28am.
Me dejo caer sobre la cama. Julieta reclama por el movimiento. Pamela le hace arrurrus para que siga durmiendo.
– ¿Todo bien?
– Si, sin fiebre.

Jueves, 8:03am.
Logro abrir un ojo. veo la hora, es tarde. Julieta está pegada a mi espalda. Salgo de la cama intentando no hacer ruido. Pamela está en el baño.
– Te puedo acompañar?
– Porque te levantaste?
– La Marti tiene médico.
– Verdad.
– ¿Esas toallas están secas?
– Si, son para ti.
– Gracias amor.
– ¿Noche del terror?
– De las mejores.

Jueves, 8:12am.
– ¿Es algo corta esta polera o no?
– Emmm… si.
– Veré otra.
– ¿Puedes despertar a la Martina mientras termino de vestirme y le preparo desayuno?
– Estoy algo atrasada pero bueno.

Jueves, 8:35am.
– Martina, péinate esa chasca y vamos que estamos muy atrasados!

Jueves, 8:42am.
– Julieta está con fiebre, tiene 38,8.
– Que le darás? Lertus?
– No, prefiero paracetamol. Puedes llamar al fono doctor para estar seguros de la dosis?

Jueves, 8:48am.
– Te pusiste el cinturón?
– Si, ya estoy lista. Tengo frí­o.
– Encenderé la calefacción.

Jueves, 9:01am.
– Que número tenemos?
– El C-039, faltan solo 3.

Jueves, 9:16am.
– Cuéntame Martina, ¿como te sientes?
– Bien.
– Entonces viniste porque te sientes bien? o porque estás enferma?
– Je, porque estoy enferma.

Jueves, 9:48am.
– Hola, necesito el primer remedio de la receta, idealmente un bioequivalente.
– Emmmm.. Ese no existe bioequivalente para estas gotas, solo estas dos marcas, pero no las tenemos.

Jueves, 9:55am.
– Hola, necesito el primer remedio de la receta, pero bioequivalente.

Jueves 10:08am.
– Hola, necesito el primer remedio de la receta…

Jueves, 10:12am.
– Hola, necesito el primer remedio…

Jueves, 10:15am.
Por chat:
– ¿Me puedes contar como les fue??!!
– Luego, ocupado.

Jueves, 10:17am.
– ¿Te pusiste el cinturón?
– Si, ya estoy lista.
– Bien.
– No me quiero hacer ese examen… ¿y si vomito?
– No va a ser necesario que te lo hagas, y si vomitas no hay problema.. se limpia y listo.

Jueves, 10:25am.
Entramos a casa, Julieta ya sin fiebre.

Jueves, 10:27am.
– Marti, deja de pestañear para que te pueda poner estas gotas!

Jueves, 10:28am.
– Hola, ahora te cuento como nos fue.
– Te escucho.

Jueves, 10:34am.
Tomo la taza de café y las tostadas que aún tienen mantequilla sin derretir, subo las escaleras hasta mi oficina. Muevo el mouse y el inicio de sesión se muestra como un portal a un lugar distinto.

Un lugar donde la vida se congela. Un lugar donde es la vida la que entra en stand-by.

2 comentarios en “Ese momento entre la noche y el día

  1. Paulina

    Que día, mi amor, pero qué haríamos sin ti, sin tu tremenda paciencia y generosidad… un hijo, un padre, un esposo, un compañero como pocos…

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