Esclavo de tus palabras, esclavo de tus acciones

Firefox

La vieja máxima de Shakespeare “Es mejor ser rey de tu silencio, que esclavo de tus palabras” la vemos viva y muy significativa diariamente en el mundo político, pero también se ve latente en el mundo de los negocios tecnológicos.

Hace unas semanas Mozilla, fundación tras el popular navegador Firefox, eligió a uno de los creadores de Javascript, Brandan Eich como el nuevo CEO de la compañía (lo que en Chile vendría a ser algo así­ como el Gerente General, pero con esteroides y a los gringo). Sin embargo, su nombramiento tuvo fuertes e inmediatas repercusiones al interior de la fundación, con la rápida dimisión de 3 de sus 6 miembros del concejo.

La fuerte oposición que encontró se debe a que en California el año 2008, Eich donó USD 1.000 a una propuesta en contra del matrimonio homosexual.

Hoy grandes corporaciones como Google y Apple manifiestan una postura sobre temas valóricos como este. Estas empresas (casos de estudio habitual en los MBA impartidos en todo el globo) participan activamente de la vida social del medio con que convive, y omitirlo hoy no solo está mal visto, si no que trae repercusiones como la que vimos en Mozilla, y también la presión de los grupos de interés y organizaciones civiles.

Mozilla ha estado siempre profundamente comprometida con honrar la diversidad de orientaciones sexuales y creencias dentro de nuestro equipo y comunidad, a través de todas las actividades del proyecto. Un ejemplo concreto de esto son nuestras polí­ticas de beneficios de salud. Mozilla provee el mismo nivel de beneficios y ventajas a parejas en unión libre como a parejas casadas en todo Estados Unidos, aún si no es obligatorio.

Hace unas pocas horas Eich dimite a su cargo, sin duda ante toda la presión recibida.

Muchas empresas están aprendiendo que no basta con tener como objetivo rentabilizar la inversión de sus accionistas (que no es el caso de la Fundación Mozilla, pero si aplica a empresas como Apple, Google, Facebook y seguramente en la que trabajas). Hoy las grandes corporaciones tienen opinión, y deben actuar en conformidad a ella. Hoy éstas organizaciones tienen no solo un deber con sus accionistas, tienen un deber social y sus altos dirigentes, sin lugar a duda, comulgar con tanto en el verbo como en la acción.

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