Archive for the 'Personal' Category

Todos cambiamos, por las buenas o a cachuchazos

Mis hijasEso de que la gente no cambia es una falacia.

Estamos en constante movimiento, una vibración permanente que nos permite aprender desde el saber y el sentir para finalmente, evolucionar. Esto te afecta en las mas diversas áreas de la vida, desde el ser profesional, hasta el tipo de papá –o mamá– que eres y serás.

Por eso criamos distinto a nuestros hijos. No repetimos el mismo estilo de crianza del primero con el segundo. Modificamos y adaptamos la forma de criar a los aprendizajes que hemos adquirido y a nuestros nuevos intereses.

Con Pamela, lo venimos notando desde hace un tiempo, pero acá quiero dejar unos extractos de dialogos –reales– con mis hijas, cuando están cercanas a los 2 años y estás enfrascado rallándole la cancha a las criaturitas.

Con Martina, ahora de 9 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá.

Luego con Emilia, ahora de 7 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal.

Finalmente con Julieta, a 1 mes de cumplir 2 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal. Amor, no cambie la tele por favor!. No cambie le digo. Deme el control. Es del papá. Démelo. Amor, deme el control le digo. No, no quiero ver esos monos… Pamela!!!, no me quiere dar el control!!, no Julieta!, no se le pega al papá con el control!!! PAMEEEEE!!!

No sé si será una muestra de mi (in)evolución como papá, pero lo cierto es que denota cambios. O al menos, pequeñas adaptaciones al medio en que me desenvuelvo.

Un momento… ¿acaso eso no es la evolución?

StarCraft II: Heart of Swarm

Nunca fui muy gamer, incluso siendo niño, cuando mi viejo me regaló un Atari 800XL a mis 13 años estuve el primer par de meses tan inmerso programando en BASIC que no le cargué ningún juego hasta que senti que los famosos cassettes me quedaron chicos.

Con el tiempo le tomé el gustito a un par de juegos que me mantenían entretenido en los años en que vivi solo –o con un amigo– y salvo por la pega, el tiempo sobrava. Uno de ellos fue StarCraft.

Hoy me topé con este trailler de la versión 2 del juego de Blizzard, que lleva por titulo “Heart of Swarm”, y no pude si no compartirlo por acá.

Que lo disfruten.

De Android a iOS, de Google a Apple, de Software Libre a Propietario

Compré mi primer telefono con Android hace ya unos 3 años. Fue un LG GW620 equipado con Android 1.5 Cupcake. Un verdadero asco, lo usé unas 3 semanas y lo fuí devolver. Pero no quería quedarme sin Android, así que me pase a un HTC Magic (Android 1.6 Donut), el que usé bastante tiempo hasta que resbaló de mis manos.

Luego pasé a la familia Galaxy de Samsung con el modelo S (Android 2.2 Froyo, luego actualizado a 2.3 Gingerbread), de quien se encargó Julieta, mi hija menor, al dejarlo caer desde la cama. En su remplazo me hice de un Galaxy Nexus, también de Samsung pero desarrollado para Google en su intento de imponer lo que ellos creen debe primar en los móviles que corran Android.

Este móvil corre Android 4.0 Ice Cream Sandwich, y al día siguiente del lanzamiento de Jelly Bean lo actualicé gracias a la amplia comunidad de hackers y cocineros. Carece de botones físicos, sumamente delgado y con un look muy profesional y estilizado.

Lo cierto es que el teléfono me tiene muy conforme tanto con sus características como con su desempeño y usabilidad: dual core, ICS – JB, el 1Gb de RAM, todo muy bien. Es lejos el mejor dispositivo Android que he tenido, lo que incluye un par de Tablets (ambas Samsung).

Definitivamente Android es una revolución. Ya seas un fanático de iOS, Windows, Symbian o Blackberry OS, has de admitir que Android los está barriendo a todos y lo confirman decenas de estudios de market share disponibles en internet. Y no es necesariamente porque sea mejor (en esa polémica no voy a entrar en esta nota), al tamaño de las pantallas o incluso a las razones que Apple cree. Se debe a su increíblemente efectiva estrategia de penetración.

Android es un sistema operativo para móviles basado en Linux, y licenciado bajo  Apache 2.0GNU GPL 2, lo que lo hace un software libre (la licencia es gratuita) y abierto (los códigos fuentes en su mayoría son accesibles por le publico en general). Esto sin lugar a dudas es una invitación muy tentadora para ensambladores (Samsung, HTC, Sony Ericsson, Motorola, etc), quienes pueden incurrir en ahorros significativos al no pagar licencias de software por el sistema operativo que gobierne sus dispositivos, y también es una invitación a desarrolladores independientes a participar del proyecto escribiendo partes del sistema operativo (por medio del kernel), como desarrollando aplicaciones que nutren el ecosistema de aplicaciones del market (aka google play).

Cada ensamblador cuenta con una variada oferta de terminales de gama baja, con prestaciones sumamente modestas y calidad de hardware y ensamblado equivalente, corriendo alguna versión de Android. Recuerdas la campaña “Android para todos” de Sony Ericsson? La campaña viral transmitía un mensaje semi-revolucionario prometiendo “democratizar” Android “poniéndolo al alcance de todos”. Es decir, teléfonos baratos corriendo una “personalización” del sistema operativo del androide.

Si bien esta es un arma de doble filo (creas mas usuarios, pero también crece el descontento), funcionó muy bien gracias al acelerado proceso de desarrollo de Google sacando parches,  nuevas versiones del S.O. y aplicaciones. Y finalmente la promesa de contar con un nuevo terminal que corrija todos los problemas estaba a unos pocos dolares sobre lo que ya habías gastado con tu actual terminal. Negocio redondo para Google, ensambladores y carriers.

Android con el tiempo ha logrado sacar al mercado móviles de buena factura, ha logrado innovar en los tamaños de las pantallas y también ha puesto aplicaciones increíbles. Pero también ha creado mucha basura durante el camino. De mas miles de aplicaciones disponibles en su google play, el 80% son solo basura, y la piratería de aplicaciones ha obligado a muchos desarrolladores independientes a entregar sus productos sin costo alguno. Bien por los usuarios de a pié, mal por los desarrolladores y el ecosistema en general (que aún intenta sostener su economía con este modelo). Pero aparte de estos pelos de la cola,  Android sigue creciendo.

Sin embargo, hoy estoy a la espera de recibir mi nuevo iPhone 4s y dejar mi “viejo” Android en el cajón de mi velador, y aún no tengo claro del todo el porque.

iPhone, iOS, Apple, Software Propietario

 

Al otro lado de la vereda está Apple, quien tiene fama construyendo grandes productos, hardware solido y software que le saca rendimiento, siempre apuntando a otorgar al usuario la mejor experiencia, ofreciendo finalmente un producto redondo, pero con candado. Puedes disfrutarlo, pero no adaptarlo a tus necesidades, puesto que ellos ya pensaron en ello.

Como usuario de Linux durante largos años, siempre critiqué la política de Apple respecto de la apertura y la inclusión, de la necesidad de controlarlo todo sin darle muchas opciones a sus usuarios de personalizar sus productos. Siempre critiqué, hasta que, poco a poco, comencé a entender.

Hace algunas semanas estoy leyendo la biografía de Steve Jobs, co-fundador, CEO y seudo líder espiritual de Apple, lo que me ha permitido ampliar la mirada no solo respecto del personaje (que en lo personal no pasa de ser un personaje), si no también desde la pasión por el producto y su singular estilo en los negocios. Era tal su obsesión porque todo calzara, que todo fuera perfecto, fluido, intuitivo y amigable, que no puedo si no intentar experimentar de primera fuente tal inspiración.

Sobre los tecnicismos del equipo, que bastante equivalente a mi actual GN, salvo algunos detalles: pantalla es de 3.5”, mas pequeña que los 4.65” de la GN,  RAM de solo 512Mb, mientras que el GN cuenta con 1Gb, y ambos dual core y cámara de 8mp, por sobre de los 5mp del GN. Sin embargo, todo esto me resulta secundario.

Y el tema tampoco es de market share, Apple en el pasado ya se vio enfrentado a IBM/Microsoft por cuotas de mercado, pelea que claramente perdió, pero no por eso salió derrotado. Salio tan fortalecido que pudo incursionar exitosamente en otros mercados, con la misma filosofía, y con los mismos adeptos a ella.

Por eso quiero ver de primera mano que tal funciona aquello que pregonaba Jobs, comparativamente hablando. ¿Funciona realmente a ojos del usuario el desarrollo de productos integrales? ¿Es cierto que todo lo demás es una vulgar copia de sus geniales ideas? ¿Le saca partido real al Hardware? (cosa que en Android no resulta cierto, recuerden el proyecto Linaro que mejora en un 100% el rendimiento, pero que sigue sin ser incorporado ni por Google, ni por los mas populares cocineros), y un largo etcétera.

Mas que querer jugar con un juguete nuevo, quiero jugar con un concepto nuevo (para mi).

Y bueno. Espero tener pronto una opinión.

De fábulas oníricas

Dibujo original de Filipa Canhestro

Dicen que los sueños son el reflejo del alma, que son la voz de tu inconsciente o la forma en que tu deidad favorita te habla.

Yo no tengo claro que son los sueños. Habitualmente no los recuerdo. Los borro. Los olvido. Pero el sueño de esta mañana me lo dejo grabado en la piel si es posible.

Como estoy con un resfrío pegado, @Pamela cruelmente me tiene durmiendo en el futón del segundo piso para no contagiar a Julieta (nuestra hija menor de sólo 4 meses) quien ha invadido el dormitorio.

Dormía como siempre, en estado de inconsciencia plena, cuando poco pasado las 5am me despierto con su llanto. Bajo a ayudar a Pamela que llevaba casi una hora batiéndoselas con una bebe inquieta. Al rato vuelvo a mi futón a tratar de dormir unos minutos antes de comenzar el día, con la convicción de que costaría dormirme, pero resulté cayendo en un profundo e inquieto sueño.

Estoy seguro que la primera escena ya la había soñado, pero esta vez dicha escena fue mucho mas breve y se vio complementada con dos nuevas escenas que le dieron una profundidad y un sentido distinto. Casi de fábula.

Eran dos amigos, un pez y un mono pequeño, en medio de un bosque. El mono le jugaba permanentes jugarretas al pez, se burlaba de él y a ratos lo atormentaba. Eran amigos. Muy amigos, pero el mono era un amigo algo abusivo. Incluso, le sacó el tapón a la pequeña laguna donde el pez vivía, siendo el pez succionado mientras el mono se mataba de la risa.

Cambio de escena.

Frente a una enorme pared de piedra y musgo, en medio del bosque, el mono oía a su maestro,  un viejo perezoso, mientras este le decía que su amigo, el pez, había sido “ascendido” y pasaba a la siguiente etapa. El pez es un Maestro.

Cambio de escena.

El pez ha cambiado de forma y de sujeto. Ahora el pez soy yo y tengo forma humana.

Estoy sentado en la cúspide de un tobogán de agua, siempre en medio del bosque. Como el pez, soy parte del agua y el agua es parte de mi, pero en mi forma humana soy demasiado grande para sumergirme.

Lentamente desciendo por el tobogán hacía una pileta. Durante el trayecto me llena la sensación de calma que irradia el silencio del bosque. Una profunda paz.

Cuando llego a la pileta me siento en el borde y extiendo las piernas para posar los pies en el borde opuesto. En esa posición comienzo a girar y girar, feliz, inmensamente feliz, dejo caer la cabeza hacía atrás, lleno de felicidad por la paz que siento luego de tanto tiempo. Es tanta la felicidad que rompo en llanto mientras sigo girando.

Despierto.

Me pongo de pie aún con esa sensación de calma y felicidad, y con la convicción de que este sueño era un mensaje, y tres palabras se me vienen a la mente, de golpe y con completa certeza: paciencia, tolerancia y perseverancia.

Curioso pero, pudiendo ser coincidencia, en esta etapa de mi vida es todo lo que me hace falta.

Gracias.

Los nuevos padres y madres


Pedro Klien

Hace algunos meses tuve la oportunidad de participar en un taller de padres que dictó el colegio de mis hijas mayores, el que entre otras cosas me sirvió para verificar  que “tan mal” no estamos, que hay que corregir algunas cosas y reforzar otras, pero fundamentalmente, constatar algo que en conversación con otros padres y madres ya me iba figurando.

En medio de la conversación, donde participaban un par de psicólogas a cargo de la presentación, los padres mas comunicativos y varios profesores del colegio, brotó  la vieja y tan común comparación entre la forma de criar a la que nosotros fuimos sometidos, y la forma en que nosotros criamos a los nuestros.

El común denominador obliga a afirmar que lo viejo siempre fue mejor que lo nuevo, por consiguiente se realizaron afirmaciones como que “Antes era tan simple”, que “Las reglas siempre fueron claras” y finalmente un “No nos estaremos enroyando mucho con el tema?”, porque “después de todo, ninguno acá salio mal de la cabeza”.

O me dirán aquellos que tienen hijos, que jamás se lo han cuestionado?

Pues bien, yo lo he hecho. Y varios en la sala aquella noche también.

Efectivamente hay una nueva forma de ser padres y madres que hoy busca imponerse, la que “otorga” al niño un reconocimiento de sus derechos que en otras generaciones poco se conocía.

Pero como dijo el tío Leo (coordinador de pre básica), la diferencia está en que aquellas generaciones copiaron el modelo tal cual como lo hicieron sus propios padres, quienes a su vez, imitaron a la generación anterior.

En cambio nosotros (permitanme subirme al carro) intentamos romper con dicha herencia y para ello no contamos con un modelo establecido, vamos a ciegas, y por eso dudamos y nos cuestionamos cada paso que intentamos dar.

En lo personal creo que entre todos los factores que impulsan esta ruptura con el viejo modelo, que incluye a la mujer asalariada, la penetración de la tecnología en el hogar, la bonanza económica (y un largo etc.) destaca la integración del hombre en la tarea educativa.

Y hablamos de un grupo de personas (nosotros, los hombres) que no fuimos “educados” para ser padres (a mi mujer, <ironía>al menos le enseñaron a tejer y de economía doméstica en el liceo!</ironía>),  que venimos educados desde la vieja escuela, en un contexto social donde le macho o es un reventado bueno para el carrete, o es proveedor y ausente, asumimos este desafío armados con solo dos herramientas: un amor que no nos cabe en el pecho, y un aflorado instinto paterno.

Si, porque ahora, el hombre se permite descubrir en su interior aquello que durante toda nuestra historia se negó.

Volviendo al tema, tanto padres como madres, hemos sido llamados a asumir un tremendo desafío, aquel sueño de formar humanos nuevos, reflexivos, generosos, sensibles y conectados. Así se hacen las evoluciones.

Seguramente no seremos nosotros quienes concretemos los grandes cambios a esta sociedad, pero tal vez, sean nuestros hijos e hijas.

Basta de abandono!

Hace meses que no actualizo este blog. De vez en cuando me envía un mail solicitando moderación de algún comentario, pero me conecto desde mi celular (por medio de WordPress for Android) así que siquiera lo veo.

Fue tanto el abandono, que K2 dejo de funcionar, WordPress tenía varias actualizaciones pendientes y todo andaba mal.

Es que cuesta darse tiempos para estos placeres. La pega es una vorágine de ocupaciones, los estudios restan tiempos libres y la familia termina inundando cualquier rincón de individualidad que haya sobrevivido a lo demás.

Pero basta de abandono!

Porque harta agua ha corrido bajo el puente, y me he bañado de experiencias, alegrías, penas y anécdotas que espero tener la oportunidad de escribirlas en mas de 140 caracteres!

Nos leemos pronto!

Jugando con la Ouija

Tablero Ouija

De  muchacho con un grupo de amigos jugábamos el viejo juego de la tijera dentro del libro amarrados con un hilo rojo.  La idea de ese juego es invocar un espíritu (vivo o muerto) que se posiciona del libro, el que responde tus preguntas moviéndolo a la izquierda o a la derecha indicando con eso un Si o un No. El juego lo matizábamos con una buena dosis de alcohol, tabaco y cuanta historia de fantasmas, espíritus y demonios se nos venía na la mente. Lo pasábamos increíble.

Ahora, todos estos juegos pueden terminar al menos en situaciones complejas.

Mi abuela Elva me contó alguna vez que siendo sus hijos mayores adolescentes se encerraban toda la tarde en el cuarto (una suerte de bodega donde guardaban principalmente herramientas) a jugar con una tabla Ouija.

Una de esas tardes ella quiso participar, pero el espíritu convocado se negaba a responder. Alguien le preguntó si había alguien en el cuarto que le incomodara, y la Quija respondió con un Si.

Fueron preguntando uno a uno si correspondía al indeseado, siempre respondiendo negativamente, hasta que llego el turno de preguntar por la Elva. Ya se imaginan la respuesta.

Cuando mi abuela me contó esta historia, le pregunté que había hecho: “me fui pues mijito, si el fantasma no quería nada conmigo, yo menos lo querría con el”. Siempre digna ella.

El siguiente video retrata una situación menos afortunada. Disfrutenlo.