Archive for the 'Reflexiones' Category

Todos cambiamos, por las buenas o a cachuchazos

Mis hijasEso de que la gente no cambia es una falacia.

Estamos en constante movimiento, una vibración permanente que nos permite aprender desde el saber y el sentir para finalmente, evolucionar. Esto te afecta en las mas diversas áreas de la vida, desde el ser profesional, hasta el tipo de papá –o mamá– que eres y serás.

Por eso criamos distinto a nuestros hijos. No repetimos el mismo estilo de crianza del primero con el segundo. Modificamos y adaptamos la forma de criar a los aprendizajes que hemos adquirido y a nuestros nuevos intereses.

Con Pamela, lo venimos notando desde hace un tiempo, pero acá quiero dejar unos extractos de dialogos –reales– con mis hijas, cuando están cercanas a los 2 años y estás enfrascado rallándole la cancha a las criaturitas.

Con Martina, ahora de 9 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá.

Luego con Emilia, ahora de 7 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal.

Finalmente con Julieta, a 1 mes de cumplir 2 años:

Amor, el control remoto del televisor es de papá. Deme el control… Bueno, quédatelo pero no cambies el canal. Amor, no cambie la tele por favor!. No cambie le digo. Deme el control. Es del papá. Démelo. Amor, deme el control le digo. No, no quiero ver esos monos… Pamela!!!, no me quiere dar el control!!, no Julieta!, no se le pega al papá con el control!!! PAMEEEEE!!!

No sé si será una muestra de mi (in)evolución como papá, pero lo cierto es que denota cambios. O al menos, pequeñas adaptaciones al medio en que me desenvuelvo.

Un momento… ¿acaso eso no es la evolución?

De vuelta a Android

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Hacer algunos artículos les comentaba que luego de varios años utilizando dispositivos con Android, me pasaba casi de pura curiosidad, a iPhone.
Lo cierto es que mi experiencia fue tan grata, que cambié mi super poderoso laptop Dell XPS 15z por un mas modesto Macbook Pro de 13”. Y la verdad es que no me arrepiento para nada. La experiencia de uso de los dispositivos de Apple son sin duda dignas de imitar.

Pero bueno, por circunstancias que tal vez escriba algo mas adelante, he tenido que dejar mi iPhone 4s para volver a un dispositivo Android. No me resultó facil hacerme a la idea, puesto que para volver a Android, tenía que volver a un terminal de gamma media (si fuese un Galaxy S3 o un HTC One X, no me lo pienso) dado mi presupuesto para este item.

Así que me  hice el ánimo y me aboqué a la triste tarea de “conformarme” con un terminal me materialidad modesta, seguramente con lag y fallas de integración de SO. Esas son seguramente las mayores quejas que tenemos los usuarios de Android con el SO de Google en esta gamma de soluciones.

En esta búsqueda llegué a un Galaxy S2 plus, una versión del S2 con un procesador Dual de 1.5 que en EEUU distribuía T-Mobile y que trajo a Chile la compañía VTR. Nuevamente, por situaciones que no vale la pena recordar, tube que cruzar a la tienda del frente, a Movistar, y enfrentarme a un catalogo nuevo sin tener claro las características de los equipos –los vendedores no suelen ser buenos consejeros–.

xperia-s-black-front-android-smartphone-940x529Buscando y buscando me topé con el Sony Xperia S, un terminal de gamma media de mediados de 2011 (en aquel tiempo seguramente fue gamma alta), con un procesador Dual de 1.5, 1Gb RAM y 32Gb de almacenamiento interno (no ampliable). La pantalla es genial, 4.3” con tecnología Bravia que le hace ver de lujo. A esto se suma una cámara de 12,1 megapíxeles.

Si te interesa un review mas completo, alguien lo hizo en Marzo del año pasado así que no entraré en mucho detalle en este post.

Como no pude probarlo –solo tienen maquetas en la tienda– me arriesgué asumiendo las buenas características. Nunca había tenido un Sony corriendo Android, así que  fue una decisión mas bien de estomago.

Y hasta ahora, me he visto gratamente sorprendido. El rendimiento es muy similar al del iPhone 4s, una cámara muy superior, y una autonomía de la batería que te deja tranquilo para enfrentar el día.

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La personalización de Sony es por lejos la mejor que he probado hasta ahora (lo que incluye HTC Sence, TouchWiz y la nativa de Android en ICS y Jelly Bean, sumadas varias ROMs incluidas), todo estéticamente bien puesto, buenas transiciones, prácticamente no hay lag –aunque con el uso ha ido apareciendo–, ICS de fábrica (el equipo salio originalmente con Gingerbread actualizable a ICS), y todo muy bien.

Y ahora hablemos de los sentimientos.

Cuando vuelvo a Android me doy cuenta cuanto lo extrañaba. Claro, con el iPhone todo funciona suficientemente bien como para no tener que “meter mano”, pero acá dan ganas de personalizarlo, jugar con los widgets, instalar aplicaciones, optimizadores, ver cuando sale el upgrade a Jelly Bean –aparentemente planificado para Abril del 2013–, etc.

El terminal, con solo un par de semanas, no ha estado exento de problemas. He tenido que reiniciarlo y hay algunas aplicaciones –como Facebook– que se caen de cuando en vez. Pero la verdad, creo se debe mas bien a mi hiperquinetismo más que a problemas graves. Y es que la libertad me sienta comoda, amplia y es donde me saco mayor rendimiento.

Y aquí estoy, feliz nuevamente con Android, viendo como ponerle una nueva ROM a mi Xperia y mirando agazapado al Xperia ZL y al SmartWatch para reemplazar a mi viejo –y no inteligente– reloj.

Hay cosas que no cambian.

De Android a iPhone

Hace algunos días Apple presentó su nueva versión de su producto estrella, el iPhone en su 5ta versión y como era de esperar, no se cumplieron las expectativas de buena parte de los expertos, y como también era de esperar, no provoca la admiración del mundo Android, quienes claramente ya cuentan en sus dispositivos con buena parte de las novedades presentadas por los chicos de Cupertino.

Que mejor momento para este post, donde pretendo retratar con la necesaria certeza como han sido mis primeras semanas utilizando mi iPhone 4s luego de pasar varios años trabajando y disfrutando Android.

¿Cuestión de tamaños?

Lo primero que me llama la atención del iPhone 4s es el tamaño. Pasar del Galaxy Nexus de 4.65” a un teléfono de 3.5” es MUY notorio. Inicialmente me pareció que esto no iba a funcionar, pero a los segundos recuerdo que con el GN, el pulgar de una mano de tamaño medio, dificilmente opera la pantalla multitouch de manera íntegra. Y con el pasar de los días y con la utilización del teléfono, se nota y se agradece el tamaño compacto.

Materialidad

Lo 2do que me llama la atención es la materialidad: Aluminio y vidrio. Muy superior que el plastico del GN. La sensación que te deja el iPhone es muy distinta, la calidad en la elaboración se siente y logra transmitir seguridad. Claro, no tengo certeza de que resista una caída como si he comprobado lo hace el GN, pero espero no tener que comprobarlo yo mismo.

El software

Sobre este tema el análisis resulta mas complejo porque hay mucho de sensaciones y poco de dato duro que resulte comparable. El GN es un teléfono que en la tabla comparativa se presenta mas potente que el iPhone 4s, pero en la práctica, no lo pareciera. Y esto gracias a que iOS es un sistema operativo solido, robusto, estable y maduro, completamente integrado con el hardware que lo soporta, y eso se nota desde el primer momento. Si bien ICS y JB llevan al sistema operavito de Google a un nivel de madurez sin precedentes en Android, le queda aún algún trecho por recorrer, y de eso solo te das cuentas cuando “tocas” iOS. Tengo la sensación que quienes están al debe son los ensambladores, quienes no integran en su totalidad a Android con sus fierros (recordar Linaro), y eso tiene como raíz la filosofía de desarrollo de Android y que tantos buenos resultados comerciales les ha traído.

Ahora bien, las aplicaciones que solía utilizar en Android están todas disponibles para iOS y salvo Evernote (que en su versión para iPhone es un chiste comparada con la de Android), todas funcionan igual o mejor.

Por otra parte, las transiciones entre aplicaciones son estéticamente precisas, sin excesos ni letargos. No será multitask, pero hasta ahora, no he tenido ningún problema en la respuesta y disponibilidad. Las aplicaciones se abren cuando las abro, y se cierran cuando las cierro. Es casi mágico – notar el sarcasmo -.

Es mas, llevo mas de un mes aporreando el teléfono y no he tenido que reiniciarlo nunca!! (cosa simplemente insólita, en GN se me reiniciaba solo a menudo – y en esto no hay nada de sarcasmo -).

Y ni hablar de la respuesta al realizar una llamada telefónica. Ningún problema, funciona como debe funcionar.

Pero hay algo en que iPhone está simplemente en pañales comparado con Android: Integración.

Android se integra con todo, twitter, facebook, google+ (como no), flickr, tumbr, y cuanta red social se te pueda ocurrir, basta con instalar el cliente del servicio para Android y ya puedes sincronizar los contactos, fotos, publicaciones, etc. En iOS hubo que sacar la versión 6 para que incluyera Facebook nativo. Apple responde lento, predecible y se queda corto en este apartado.

iPhone 5

El tema acá, en mi opinión, es una mera cuestión de espectativas.

Mientras los fanáticos de Apple esperan que el iPhone siga siendo el teléfono estilizado, confiable y fácil de usar que es -oséa, se conforman con poco -, los especialistas y fanáticos de la competencia buscan que los maravillen y la envidia les provoque ataques de ira.

Ni la una ni la otra postura me parece valida. En mi opinión, pareciera ser que Apple produce equipos para satisfacer necesidades, no para crear super maquinas sin un propósito definido. Y el iPhone 5 está en esa linea. No tiene una gran cámara, pero mejora la que tiene el 4S, el procesador sigue siendo un dual core (eso es o que se infiere) pero optimizado y arrojando algunos incipientes bechmark dando paliza a quad-cores como los incorporados al Nexus 7 o al Galaxy III. La pantalla crece un poco, pero con el cuidado necesario para que los deditos cortitos puedan usarlo sin provocarte una artrosis, y etc. Son un montón de pequeñas y no impresionables “mejoras”. Y nadie podría sentirse maravillado.

Entonces, cuando sabremos si el iPhone 5 es o no el telefono que necesitamos?  seguramente cuando lo utilicemos.

Haciendo memoria, en la biografía de Steve Jobs escrita por Walter Isaacson, el extinto CEO de Apple explicaba el concepto que había detrás de las tiendas Apple, y ese tenía relación con facilitar a los potenciales clientes vivir la experiencia de uso de los equipos, pues solo de esa forma les importaría un comino lo que había que pagar por ellos.

Y que mas cierto, mientras mas uso el iPhone, mas me gusta. Y esperaré tranquilo que, o arreglen el Maps de iOS6, o Google saque una versión para iPhone. Total, siempre estará Waze para decirme como llegar a destino.

De Android a iOS, de Google a Apple, de Software Libre a Propietario

Compré mi primer telefono con Android hace ya unos 3 años. Fue un LG GW620 equipado con Android 1.5 Cupcake. Un verdadero asco, lo usé unas 3 semanas y lo fuí devolver. Pero no quería quedarme sin Android, así que me pase a un HTC Magic (Android 1.6 Donut), el que usé bastante tiempo hasta que resbaló de mis manos.

Luego pasé a la familia Galaxy de Samsung con el modelo S (Android 2.2 Froyo, luego actualizado a 2.3 Gingerbread), de quien se encargó Julieta, mi hija menor, al dejarlo caer desde la cama. En su remplazo me hice de un Galaxy Nexus, también de Samsung pero desarrollado para Google en su intento de imponer lo que ellos creen debe primar en los móviles que corran Android.

Este móvil corre Android 4.0 Ice Cream Sandwich, y al día siguiente del lanzamiento de Jelly Bean lo actualicé gracias a la amplia comunidad de hackers y cocineros. Carece de botones físicos, sumamente delgado y con un look muy profesional y estilizado.

Lo cierto es que el teléfono me tiene muy conforme tanto con sus características como con su desempeño y usabilidad: dual core, ICS – JB, el 1Gb de RAM, todo muy bien. Es lejos el mejor dispositivo Android que he tenido, lo que incluye un par de Tablets (ambas Samsung).

Definitivamente Android es una revolución. Ya seas un fanático de iOS, Windows, Symbian o Blackberry OS, has de admitir que Android los está barriendo a todos y lo confirman decenas de estudios de market share disponibles en internet. Y no es necesariamente porque sea mejor (en esa polémica no voy a entrar en esta nota), al tamaño de las pantallas o incluso a las razones que Apple cree. Se debe a su increíblemente efectiva estrategia de penetración.

Android es un sistema operativo para móviles basado en Linux, y licenciado bajo  Apache 2.0GNU GPL 2, lo que lo hace un software libre (la licencia es gratuita) y abierto (los códigos fuentes en su mayoría son accesibles por le publico en general). Esto sin lugar a dudas es una invitación muy tentadora para ensambladores (Samsung, HTC, Sony Ericsson, Motorola, etc), quienes pueden incurrir en ahorros significativos al no pagar licencias de software por el sistema operativo que gobierne sus dispositivos, y también es una invitación a desarrolladores independientes a participar del proyecto escribiendo partes del sistema operativo (por medio del kernel), como desarrollando aplicaciones que nutren el ecosistema de aplicaciones del market (aka google play).

Cada ensamblador cuenta con una variada oferta de terminales de gama baja, con prestaciones sumamente modestas y calidad de hardware y ensamblado equivalente, corriendo alguna versión de Android. Recuerdas la campaña “Android para todos” de Sony Ericsson? La campaña viral transmitía un mensaje semi-revolucionario prometiendo “democratizar” Android “poniéndolo al alcance de todos”. Es decir, teléfonos baratos corriendo una “personalización” del sistema operativo del androide.

Si bien esta es un arma de doble filo (creas mas usuarios, pero también crece el descontento), funcionó muy bien gracias al acelerado proceso de desarrollo de Google sacando parches,  nuevas versiones del S.O. y aplicaciones. Y finalmente la promesa de contar con un nuevo terminal que corrija todos los problemas estaba a unos pocos dolares sobre lo que ya habías gastado con tu actual terminal. Negocio redondo para Google, ensambladores y carriers.

Android con el tiempo ha logrado sacar al mercado móviles de buena factura, ha logrado innovar en los tamaños de las pantallas y también ha puesto aplicaciones increíbles. Pero también ha creado mucha basura durante el camino. De mas miles de aplicaciones disponibles en su google play, el 80% son solo basura, y la piratería de aplicaciones ha obligado a muchos desarrolladores independientes a entregar sus productos sin costo alguno. Bien por los usuarios de a pié, mal por los desarrolladores y el ecosistema en general (que aún intenta sostener su economía con este modelo). Pero aparte de estos pelos de la cola,  Android sigue creciendo.

Sin embargo, hoy estoy a la espera de recibir mi nuevo iPhone 4s y dejar mi “viejo” Android en el cajón de mi velador, y aún no tengo claro del todo el porque.

iPhone, iOS, Apple, Software Propietario

 

Al otro lado de la vereda está Apple, quien tiene fama construyendo grandes productos, hardware solido y software que le saca rendimiento, siempre apuntando a otorgar al usuario la mejor experiencia, ofreciendo finalmente un producto redondo, pero con candado. Puedes disfrutarlo, pero no adaptarlo a tus necesidades, puesto que ellos ya pensaron en ello.

Como usuario de Linux durante largos años, siempre critiqué la política de Apple respecto de la apertura y la inclusión, de la necesidad de controlarlo todo sin darle muchas opciones a sus usuarios de personalizar sus productos. Siempre critiqué, hasta que, poco a poco, comencé a entender.

Hace algunas semanas estoy leyendo la biografía de Steve Jobs, co-fundador, CEO y seudo líder espiritual de Apple, lo que me ha permitido ampliar la mirada no solo respecto del personaje (que en lo personal no pasa de ser un personaje), si no también desde la pasión por el producto y su singular estilo en los negocios. Era tal su obsesión porque todo calzara, que todo fuera perfecto, fluido, intuitivo y amigable, que no puedo si no intentar experimentar de primera fuente tal inspiración.

Sobre los tecnicismos del equipo, que bastante equivalente a mi actual GN, salvo algunos detalles: pantalla es de 3.5”, mas pequeña que los 4.65” de la GN,  RAM de solo 512Mb, mientras que el GN cuenta con 1Gb, y ambos dual core y cámara de 8mp, por sobre de los 5mp del GN. Sin embargo, todo esto me resulta secundario.

Y el tema tampoco es de market share, Apple en el pasado ya se vio enfrentado a IBM/Microsoft por cuotas de mercado, pelea que claramente perdió, pero no por eso salió derrotado. Salio tan fortalecido que pudo incursionar exitosamente en otros mercados, con la misma filosofía, y con los mismos adeptos a ella.

Por eso quiero ver de primera mano que tal funciona aquello que pregonaba Jobs, comparativamente hablando. ¿Funciona realmente a ojos del usuario el desarrollo de productos integrales? ¿Es cierto que todo lo demás es una vulgar copia de sus geniales ideas? ¿Le saca partido real al Hardware? (cosa que en Android no resulta cierto, recuerden el proyecto Linaro que mejora en un 100% el rendimiento, pero que sigue sin ser incorporado ni por Google, ni por los mas populares cocineros), y un largo etcétera.

Mas que querer jugar con un juguete nuevo, quiero jugar con un concepto nuevo (para mi).

Y bueno. Espero tener pronto una opinión.

De fábulas oníricas

Dibujo original de Filipa Canhestro

Dicen que los sueños son el reflejo del alma, que son la voz de tu inconsciente o la forma en que tu deidad favorita te habla.

Yo no tengo claro que son los sueños. Habitualmente no los recuerdo. Los borro. Los olvido. Pero el sueño de esta mañana me lo dejo grabado en la piel si es posible.

Como estoy con un resfrío pegado, @Pamela cruelmente me tiene durmiendo en el futón del segundo piso para no contagiar a Julieta (nuestra hija menor de sólo 4 meses) quien ha invadido el dormitorio.

Dormía como siempre, en estado de inconsciencia plena, cuando poco pasado las 5am me despierto con su llanto. Bajo a ayudar a Pamela que llevaba casi una hora batiéndoselas con una bebe inquieta. Al rato vuelvo a mi futón a tratar de dormir unos minutos antes de comenzar el día, con la convicción de que costaría dormirme, pero resulté cayendo en un profundo e inquieto sueño.

Estoy seguro que la primera escena ya la había soñado, pero esta vez dicha escena fue mucho mas breve y se vio complementada con dos nuevas escenas que le dieron una profundidad y un sentido distinto. Casi de fábula.

Eran dos amigos, un pez y un mono pequeño, en medio de un bosque. El mono le jugaba permanentes jugarretas al pez, se burlaba de él y a ratos lo atormentaba. Eran amigos. Muy amigos, pero el mono era un amigo algo abusivo. Incluso, le sacó el tapón a la pequeña laguna donde el pez vivía, siendo el pez succionado mientras el mono se mataba de la risa.

Cambio de escena.

Frente a una enorme pared de piedra y musgo, en medio del bosque, el mono oía a su maestro,  un viejo perezoso, mientras este le decía que su amigo, el pez, había sido “ascendido” y pasaba a la siguiente etapa. El pez es un Maestro.

Cambio de escena.

El pez ha cambiado de forma y de sujeto. Ahora el pez soy yo y tengo forma humana.

Estoy sentado en la cúspide de un tobogán de agua, siempre en medio del bosque. Como el pez, soy parte del agua y el agua es parte de mi, pero en mi forma humana soy demasiado grande para sumergirme.

Lentamente desciendo por el tobogán hacía una pileta. Durante el trayecto me llena la sensación de calma que irradia el silencio del bosque. Una profunda paz.

Cuando llego a la pileta me siento en el borde y extiendo las piernas para posar los pies en el borde opuesto. En esa posición comienzo a girar y girar, feliz, inmensamente feliz, dejo caer la cabeza hacía atrás, lleno de felicidad por la paz que siento luego de tanto tiempo. Es tanta la felicidad que rompo en llanto mientras sigo girando.

Despierto.

Me pongo de pie aún con esa sensación de calma y felicidad, y con la convicción de que este sueño era un mensaje, y tres palabras se me vienen a la mente, de golpe y con completa certeza: paciencia, tolerancia y perseverancia.

Curioso pero, pudiendo ser coincidencia, en esta etapa de mi vida es todo lo que me hace falta.

Gracias.

Una mirada económica al problema de la educación en Chile

En Chile llevamos tres meses con movimientos sociales en disputa con el gobierno por la mala calidad, el excesivo costo y la desigualdad en general que enfrentan los estudiantes chilenos para tener acceso a la principal herramienta de progreso social de las sociedades aspiracionales.

Y es un tema complejo, con muchos ribetes que incluyen la centralización en la administración de la educación primaria y secundaria, pasando por asambleas constitutivas, impuestos a las grandes empresas, re-nacionalización del cobre, endeudamiento y el lucro en la educación, y un largo etc.

Acá quiero compartir una entrevista a dos economistas chilenos sobre el problema, que curiosamente me lo envió un amigo con sensibilidad de derecha y piñerista, que ilustra claramente cual es el problema económico de la educación en Chile, de porque el lucro no es un modelo sostenible en la educación, y otros aspectos muy interesantes.

El debate sigue abierto

Los nuevos padres y madres


Pedro Klien

Hace algunos meses tuve la oportunidad de participar en un taller de padres que dictó el colegio de mis hijas mayores, el que entre otras cosas me sirvió para verificar  que “tan mal” no estamos, que hay que corregir algunas cosas y reforzar otras, pero fundamentalmente, constatar algo que en conversación con otros padres y madres ya me iba figurando.

En medio de la conversación, donde participaban un par de psicólogas a cargo de la presentación, los padres mas comunicativos y varios profesores del colegio, brotó  la vieja y tan común comparación entre la forma de criar a la que nosotros fuimos sometidos, y la forma en que nosotros criamos a los nuestros.

El común denominador obliga a afirmar que lo viejo siempre fue mejor que lo nuevo, por consiguiente se realizaron afirmaciones como que “Antes era tan simple”, que “Las reglas siempre fueron claras” y finalmente un “No nos estaremos enroyando mucho con el tema?”, porque “después de todo, ninguno acá salio mal de la cabeza”.

O me dirán aquellos que tienen hijos, que jamás se lo han cuestionado?

Pues bien, yo lo he hecho. Y varios en la sala aquella noche también.

Efectivamente hay una nueva forma de ser padres y madres que hoy busca imponerse, la que “otorga” al niño un reconocimiento de sus derechos que en otras generaciones poco se conocía.

Pero como dijo el tío Leo (coordinador de pre básica), la diferencia está en que aquellas generaciones copiaron el modelo tal cual como lo hicieron sus propios padres, quienes a su vez, imitaron a la generación anterior.

En cambio nosotros (permitanme subirme al carro) intentamos romper con dicha herencia y para ello no contamos con un modelo establecido, vamos a ciegas, y por eso dudamos y nos cuestionamos cada paso que intentamos dar.

En lo personal creo que entre todos los factores que impulsan esta ruptura con el viejo modelo, que incluye a la mujer asalariada, la penetración de la tecnología en el hogar, la bonanza económica (y un largo etc.) destaca la integración del hombre en la tarea educativa.

Y hablamos de un grupo de personas (nosotros, los hombres) que no fuimos “educados” para ser padres (a mi mujer, <ironía>al menos le enseñaron a tejer y de economía doméstica en el liceo!</ironía>),  que venimos educados desde la vieja escuela, en un contexto social donde le macho o es un reventado bueno para el carrete, o es proveedor y ausente, asumimos este desafío armados con solo dos herramientas: un amor que no nos cabe en el pecho, y un aflorado instinto paterno.

Si, porque ahora, el hombre se permite descubrir en su interior aquello que durante toda nuestra historia se negó.

Volviendo al tema, tanto padres como madres, hemos sido llamados a asumir un tremendo desafío, aquel sueño de formar humanos nuevos, reflexivos, generosos, sensibles y conectados. Así se hacen las evoluciones.

Seguramente no seremos nosotros quienes concretemos los grandes cambios a esta sociedad, pero tal vez, sean nuestros hijos e hijas.