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La necesidad de devorarlo todo

Practicamente todos los meses vemos empresas como Google, Facebook, Amazon y todas estas grandes de la tecnología hacen crecer su negocio comprando a competidores para ampliar su capacidad productiva y ganar base de clientes, comprando pequeñas startups para absorver sus innovaciones y adquirir capital intelectual de alto valor, y finalmente predandose – porque hace rato dejamos atras lo de la competencia – unos a otros creciendo verticalmente en vez de facilitar y potenciar la integración.

Me parece curioso que tipos de poco mas 50 años los mayores (Bezos, de Amazon, nació el 64, los fundadores de Google, Serguéi Brim y Larry Page son del 73, Zuckerberg el 84, de Yahoo, Jerry Yang y David Filo, el 68 y el 66 respectivamente) son reconocidos como hombres de negocios tremendamente exitosos, pero no conformes con esto aprovechan las enormes espaldas financieras que sus empresas han alcanzado para sacar la chequera y darse a las compras para crecer, convirtiendose y consolidando monstruos gigantes, dejando muy en el olvido aquel garage junto a la casa de los padres para pasar a un campus de 260.000m2 para 12.000 colaboradores. Pareciera que el éxito de tu empresa se obtiene a punta de fuerza bruta y a costa del resto, ya sea por omisión como por acción.

Le sigo dando vueltas a esa necesidad imperiosa de devorarlo todo: competidores, startups, proveedores, clientes, empleados, competidores indirectos, entidades gubernamentales, pueblos y ciudades, lagos, mar y cordillera, desierto y el ártico, en fin, ecosistemas completos.

Un apetito que parece cimentar un sistema saturado: las empresas dében crecer infinitamente sin encontrar nunca limites, y muchas veces sin siquiera reconocer ética que plantee reparos suficientes a lo que un Retorno atractivo pueda decirnos. Claro, podrán ser los menos (mas bien parece que no nos enteramos de todos los casos), pero el punto es que pareciera ser que las distintas tendencias en management solo se hacen cargo de abrirte el apetito y orientarte en como ser más rentable, y hasta ahí llegamos. Y en este tema hay mucho paño que cortar, basta con recordar la polémica que rodeó a los Ingenieros Comerciales de la UC hace solo unos pocos meses.

¿Acaso no hay alguien que planetée algo distinto? ¿Acaso no hay alguna tendencia en el management que pregonga un crecimiento a escala humana, en armonía con las necesidades de tus colaboradores (porque no todo es la remuneración, también importan los horarios, la confianza, el espacio y la gentileza), tus proveedores (paga lo que corresponde y cuando corresponda), tus partners (potenciando y no predando) y tu competencia (éticamente!).

Afortunadamente, lo hay.

Viendo algunos TED me topé con uno de Ricardo Semler, titulado “How to run a company with (almost) no rules”, algo así como “Cómo dirigir una empresa (casi) sin reglas”, donde se atreve a decir algo tan cierto que resulta inspirador:

¿Cuál es la decisión más inteligente? Decíamos cosas como venderás 57 dispositivos por semana. Si los vendes para el miércoles, por favor, vete a la playa. No nos crees un problema de fabricación, de aplicación, si no tendremos que comprar nuevas empresas, comprar a los competidores, tendremos que hacer todo tipo de cosas porque vendes demasiados dispositivos. Así que ve a la playa y empezamos el lunes de nuevo.

Ricardo Semler

Y ese parece ser el quid de la cuestión. ¿Hasta donde necesitamos crecer? ¿Hasta donde llegue nuestra codicia? Lo que plantea Semler en la charla es bastante mas amplio de lo que intento abarcar con este post, pero me da luces de como dar respuesta a esta pregunta. Habla del como fomentamos la sabiduría no solo en la empresa, también en la escuela y por supuesto, en la vida. Y lo hace amparado en su propia experiencia estampada en sus libros, la que se basa en 4 pilares:

  1. Cualquier colaborador puede participar del proceso de toma de desiciones.
  2. Todos los miembros de la organización son responsables de los resultados.
  3. Los beneficios se reparten entre todos los miembros, independiente de su posición.
  4. Para que estos 3 principios funcionen, se necesitan: muy pocas limitaciones, mucha flexibilidad y, sobretodo, integridad.

De aquí se desprenden todo un estilo de management que expica y desarrolla en sus libros (a los que les sigo la huella, no logro dar aún con ellos) Radical, The Seven-day weekend y Maverick!.

Pero volviendo al tema, ¿hasta donde necesitamos crecer? ¿Debemos devorarlo todo? ¿Es tanta nuestra necesidad que no basta con comernos casi toda la torta, debemos comernos las otras tortas?

Este apetito desmedido me recuerda una escena de “El Viaje de Shihiro”, donde Kaonashi (Sin Rostro), furioso porque Shihiro no acepta sus regalos, comienza a comer y a devorar todo lo que los seres de los baños le presentan como ofrenda y de la que esperan como pago aquél oro falso. Kaonashi devora no solo las comidas, luego de un nuevo rechazo de Shihiro, devora también a estos seres convirtiendose en un monstruo enorme y pesado, pues nada, absolutamente nada lo satisface y sin embargo, nunca deja de comer.

Entonces, ¿hasta donde necesitamos crecer?

Me quedo con la recomendación de Semler en la charla, pues éso solo lo podemos responder haciendo acopio de una profunda sabiduría. Entonces, a fomentarla!

Nuevo viejo amigo

Cielo de San Pedro de Atacama

Ese día había comenzado temprano, absurdamente temprano, tanto que no me había duchado pues el agua, de tan temprano que era, nunca salio caliente, y no me apeteció darme un baño en agua fría (pues también fue una mañana absurdamente fría).

Eran las primeras horas de la tarde, esas en que el sol pega con mas fuerza, cuando agotado tras una mañana fría y absurda, me recosté sobre una banca de aquella plaza. Puse la mochila bajo mi cabeza y mientras miraba el cielo, azul intenso y rajado por nubes blancas que lo cruzaban apuradas, me dediqué a pensar si era correcto hacer eso a mis 39. Sería correcto hacerlo cuando pase los 40, a los 45 por ejemplo, o a los 50?

Seria correcto tirarme en la banca de una plaza, en plena tarde, mientras otros turistas que a duras podían decir “Chile campeón” en español y deambulaban buscando donde sentarse y descansar, luego de una mañana absurdamente fría y que ya duraba varias horas.

Eso me preguntaba y en plena divagación, absorto en el cielo y sus nubes cuando me llegó la respuesta, en forma de perro de esos homeless. Se me acercó con cara de perro feliz, como si fuesemos viejos amigos que nos encontramos tras de años de distancia, por lo que solo atiné, como cuando te saluda un desconocido en la calle, a devolverle el saludo, acompañado de un abrazarlo con el brazo que tenía libre y unas cuantas caricias que, mientras le decía “que eres lindo wueón”, retribuyó con un gemido con esa voz ronca que tienen los perros cuando agradecen un cariño, mas un pequeño mordisco en la mano.

Y si, era correcto. Es mas, da lo mismo si era o no correcto, era lo que en ese minuto, necesitaba, y quería. Tirarme en la banca para mirar el cielo.

Trabajo lejos de casa

Uno de mis últimos post en este blog se tituló “Trabajo desde casa”. Lo escribí feliz. Trabajar en casa me hace feliz. Disponer de mi tiempo, ver a mis hijas crecer, jugar, pelear, discutir, llorar, interrumpirme cada 30 minutos por las cosas mas insignificantes pero que para ellas son sumamente importantes (y trato de reconocerles en tal mérito), recibir a Pamela luego de su día habitualmente duro, atenderla y cenar juntos, a veces cocinar acompañados de una copa de vino y buena música, conversando de la vida, de las niñas y de la familia. Me hace feliz estár en casa. Me hace feliz la familia que hemos formado.

Hoy, este post lo titulo como “Trabajo lejos de casa”, pues hace poco mas de un mes pasé 3 semanas trabajando a 945,8 kilometros de mi familia, y estas lineas las escribo desde el aeropuerto de Santiago, esperando mi vuelo – al que llegué tarde, pero esa es otra historia - para pasar otras 3 semanas, esta vez a 1.534,5 kilometros de mis niñas y mi mujer, mis mascotas, mi cama, mi oficina, mi tele y mi vida.

La aventura es entretenida e increiblemente productiva (al menos en un principio), pues suelo contar con todas las horas del día a mi disposición – claro, me la paso trabajando, pero mi trabajo me encanta, todo: las clases, las consultorías y también, y como no, programar -, y también es tremendamente solitaria, cosa que me encanta!!, siempre me he sentido cómodo en soledad.

Y como decía, al menos en un principio, tal vez la primera semana. Llegando la segunda y a medida que pasan los días, se me hace tortuoso, un suplicio a ratos angustiante.

Estar con ellas no solo es una necesidad emocional y afectiva, también es física, de sus abrazos, de sus besos, de que se duerman en mi pecho y entre mis piernas, de caricias y cosquillas, de masajes dolorosos, de saltos en la cama, de chistes fomes y otros muy entretenidos, de su rebeldía y su egocentrismo, de sus miedos, gritos y pesadeces, de sus pesadillas, sus llantos y enérgicos reclamos ante la injusticia, del cansancio y la enorme fuerza de Pamela, de su poca paciencia y de lo rápido que se le acaba. Y de su amor infinito por ellas y por lo nuestro.

Extrañarlas ha sido maravilloso.

Porque me ha permitido descubrirlas, atesorarlas y amarlas aún mas, Lo que se me hace increible. No pensé que fuera posible amar tanto y a tanta gente.

Canciones para dormir

Regalonas

Hacia mucho tiempo que no le cantaba a alguna de mis hijas para hacerla dormir. Ya no se me hace necesario, tanto porque ya están grandes, como porque prefieren leer antes de dormir.

Esta noche por razones que no vienen al caso, me puse a cantarle a Julieta – mi hija menor, de solo 4 años – bien tomada en brazo y envuelta en una manta, el set habitual que solía cantarles cuando eran pequeñas.

Comencé con “El Oso”, del argentino Moris, canción de 1970 y que fue parte de la banda sonora de “Tango Feroz”.

Seguí con el temaso de Spinetta “Durazno Sangrando de 1975.

Luego ataqué con un par de canciones infantiles de Mazapan, “Sauce Llorón” y el “Caracol Agustín” que lograron el efecto contrario al que buscaba, pues a diferencia de Emilia (que estaba al lado de nosotros) y Martina (en la pieza continua) que a esa altura dormían a poto suelto, la Ju se puso a cantar entusiasta cada una de las canciones.

No me quedo otra que cambiar nuevamente el repertorio.

Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo, negrito.

seguí cantando, casi pegada a la canción anterior.

Julieta al reconocerla me interrumpe orgullosa y me dice “Esa canción me cantabas cuando era pequeña!”.

Es sorprendente la memoria de un niño, debí cantarla algunas pocas veces cuando tenía no mas de un año.

Me acompaño en varios pasajes, con su voz grave y desafinada, entre bostezos y silencios hasta que su respiración profunda y calma me dijo que se había dormido.

Pero yo seguí cantando, esta y otras más, cuidando como cuando eran pequeñas, el sueño de mis niñas.

Duerme, duerme negrito, que tu mama esta en el campo, negrito;
Duerme, duerme negrito, que tu mama esta en el campo, negrito.

Te va a traer codornices para ti.
Te va a traer mucha cosa para ti.
Te va a traer carne de cerdo para ti.
Te va a traer mucha cosa para ti.

Y si el negro no se duerme, viene el diablo blanco, y zas!, le come una patita, jacapumba jacapumba
apumba jacapumba jacapumba.

Duerme, duerme negrito que tu mama esta en el campo, negrito,
Duerme, duerme negrito, que tu mama esta en el campo, negrito,
Trabajando;
Trabajando duramente, trabajando si.
Trabajando y no le pagan, trabajando si.
Trabajando y va tosiendo, trabajando, si, trabajando.

Y va de luto, trabajando, si, pal negrito chiquitito, trabajando si, duramente, si, va tosiendo, si, no le pagan, si.

Duerme, duerme negrito, que tu mama esta en el campo, negrito;
Duerme, duerme negrito, que tu mama esta en el campo, negrito.

La parábola de los dos desarrolladores de software

No la conocía pero resulta que, según Incognisis (un blog en español que cae dentro de la categoría de favoritos), fue escrita en marzo de 1985. Es un poco larga quizás pero su lectura debiera ser obligatoria en cualquier escuela de ingenieros de software.

Érase una vez que, sin saber nada la una de la otra, la “Automated Accounting Applications Association” y la “Consolidated Computerized Capital Corporation” decidieron que necesitaban el mismo programa informático para proporcionar cierto servicio.

Automated contrató a un analista programador, Alan, para solucionar su problema.
Mientras tanto, Consolidated decidió pedir a un programador de bajo nivel recién contratado, Charles, que abordase la tarea para ver si era tan bueno como él decía ser.

Alan, que tenía experiencia en proyectos complejos de programación, decidió utilizar la metodología de diseño estructurado PQR. Con esa idea en mente, le pidió a su jefe de departamento que le asignara otros tres programadores para formar un equipo de programación. A continuación el equipo se puso a trabajar y a producir tanto informes preliminares como análisis del problema.

En Consolidated Charles dedicó algún tiempo a pensar en el problema. Sus compañeros de trabajo se dieron cuenta de que a menudo Charles se sentaba con sus pies sobre la mesa mientras se tomaba un café. Ocasionalmente se le vio frente a su terminal, pero su compañero de oficina podía deducir por la pulsación rítmica de las teclas que en realidad estaba jugando a Space Invaders.

Por entonces el equipo de Automated estaba comenzando a picar código. Los programadores pasaban la mitad de su tiempo escribiendo y compilando código, y el resto de su tiempo en reuniones, debatiendo sobre las interfaces que debía haber entre los distintos módulos.

El compañero de Charles notó que por fin había abandonado Space Invaders. En lugar de eso ahora invertía su tiempo en beber café con sus pies encima de la mesa y en hacer garabatos en pedacitos de papel. Sus garabatos no parecían tener relación con las Tres-en-raya, pero tampoco es que tuvieran mucho más sentido.

Pasaron dos meses. El equipo de Automated por fin publicó una hoja de ruta. En otros dos meses tendrían una versión de pruebas del programa. Tras eso vendría un periodo de dos meses de evaluación y mejora que debería llevar a una versión completa.

El jefe de Charles ya estaba cansado de verle holgazanear. Decide enfrentarse a él. Sin embargo, nada más entrar en la oficina de Charles se sorprende al verle muy ocupado introduciendo código en su terminal. El jefe decide posponer la confrontación, así que charla brevemente con él y se marcha.  Sin embargo, comienza a vigilar más de cerca a Charles para que en cuanto se presente la ocasión pueda enfrentarse a él. Como no tiene muchas ganas de tener una conversación desagradable, está encantado de que Charles parezca estar ocupado la mayor parte del tiempo. Incluso se le ha visto retrasar la hora del almuerzo y también quedarse a trabajar más allá de su hora de salida dos o tres días a la semana.

Al cabo de tres meses, Charles anuncia que ha completado el proyecto. Entrega un programa de 500 líneas. El programa parece estar escrito de forma clara, y al ser evaluado hace todo lo que se requería en las especificaciones. De hecho, incluso tiene algunas características adicionales muy convenientes que podrían mejorar de forma significativa la usabilidad del mismo. El programa se pone a prueba y, salvo por un despiste que corrigen rápidamente, funciona bien.

El equipo de Automated ya ha completado dos de los cuatro módulos principales del programa a estas alturas. Esos módulos están siendo sometidos a pruebas mientras que el resto de módulos se finalizan.

Tras tres semanas, Alan anuncia que la versión preliminar está disponible una semana antes de lo que marcaba la planificación. Proporciona una lista de defectos que espera corregir. El programa se pone a prueba. Los usuarios detectan varios errores y defectos aparte de los registrados por Alan. Como Alan explica, eso no es ninguna sorpresa. Después de todo, esta es una versión preliminar en la que los errores son esperables.

Después de dos meses más, el equipo termina de programar la versión de producción del programa. Consiste en cerca de 2.500 líneas de código. Al evaluarlo parece satisfacer la mayoría de las especificaciones originales. Se han omitido una o dos características, y el programa es muy exigente en el formato de sus datos de entrada. Sin embargo la empresa decide implantar el programa. Siempre podrán formar al personal de entrada de datos para introducir esos datos en el formato estrictamente necesario. El programa se pasa a varios programadores de mantenimiento para que incorporen en algún momento las características que faltan.

Epílogo

Al principio el supervisor de Charles se muestra impresionado. Sin embargo, a medida que analiza el código fuente se da cuenta de que el proyecto era en realidad mucho más simple de lo que había imaginado inicialmente. Ahora parece evidente que esto no era ningún reto, ni siquiera para un programador novato.

Charles ha producido cerca de 5 líneas de código al día. Quizás ligeramente por encima de la media. Sin embargo, considerando la simplicidad del programa, no se trata de nada excepcional. Además, su supervisó tomó en cuenta que había pasado dos meses holgazaneando.

En su siguiente revisión de sueldo a Charles le dan un aumento que era cerca de la mitad de la inflación durante ese periodo. No se le dio ningún ascenso. Cerca de un año después Charles dejó de estar motivado y abandonó Consolidated.

En Automated, Alan fue felicitado por terminar el proyecto a tiempo. Su supervisor le echó un vistazo al código. A los pocos minutos de hojearlo observó que los estándares de la empresa relacionados con la programación estructurada se habían respetado. Sin embargo, dejó de revisar el programa rápidamente; parecía bastante incomprensible. Se dio cuenta de que el proyecto era mucho más complejo de lo que a él le había parecido inicialmente, y felicitó de nuevo a Alan por su logro.

El equipo produjo unas tres líneas de código al día por cada programador. Una cifra por encima de la media pero que considerando la complejidad del problema podría ser considerada como excepcional. A Alan se le dio un considerable aumento de sueldo, se le ascendió a Analista de Sistemas y se le dio una recompensa por su labor.

Al leerla no solo me hizo mucho sentido aquello que en tertulias con colegas muchas veces hemos coincidido, y es que los desarrolladores de software habitualmente no nos vendemos bien frente a nuestros pares, ni menos frente a ejecutivos, jefaturas y clientes.

Pero la parábola no se queda ahí. También me hace sentido desde el como los liderazgos logran ver mas allá de lo formal y evidencian aquello que resulta esquivo a primera vista: El talento que se esconde bajo una gruesa capa de ñoñes, inmadurez, exentricidad, incapacidad para relacionarse con otros seres humanos y quizás que otras manías extrañas.

En el ámbito de la tecnología la fauna no solo es diversa, las nuevas generaciones suman nuevas tendencias y comportamientos que los sociólogos catalogan y clasifican con una letra: Generación X, Y, Z, etc.

En fin, los nuevos desarrolladores nos presentan nuevos desafíos!

Cuando pasamos de educadores a educandos

Como papá me siento tremendamente orgulloso, tengo la certeza que lo hago bien y aunque me equivoco a diario, he ejercitado aquel músculo que te permite el reconocimiento del error para buscar enmendarlo. Soy un padre orgulloso del como ejerzo mi rol, y de las hijas que me llenan. Pero eso no fue siempre igual, nadie nace sabiendo ser padre, pero son tus propios hijos/as quienes de una u otra manera, te enseñan a serlo. Soy un convencido de aquello.

Pero hay un requisito.

Conectarte con ellos, oírlos (lo que mas me cuesta y que lamentablemente, no siempre logro) no solo en lo que dicen, también en lo que quisieron decir pero no supieron, interpretarlos y finalmente, entenderlos.

Luego, ellos nos mostrarán aquel maravilloso mundo que simplemente hemos olvidado.

La historieta que me robé de no se donde (theawkwardyeti.com?), ejemplifica magistralmente lo que trato de champurrear arriba.

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Trabajo desde casa

Teletrabajo

Tomé la decisición de trabajar en casa porque querí­a un cambio en mi vida y en la de mi familia, y ha sido lo mejor. Tengo la fortuna de ser independiente, tengo mi propia empresa por lo que no tengo un “jefe” que me esté exigiendo cumplir un horario. Eso no es algo habitual, por lo que me siento privilegiado. Ahora bien, desde el 2005 (con algunas interrupciones) que disfruto de este placer en nada culpable de trabajar en casa, y me siento del todo capacitado para dar algunos concejos para que te decidas de una vez por todas y fundamentalmente, para que sea una experiencia exitosa.

Los beneficios de esta práctica son incontables, pero enumeraré unos pocos que se me vienen rápidamente para que tengamos algo sobre lo que trabajar.

Beneficios

  1. teleworkingAhorra en traslados: todos los que vivimos en ciudades grandes como Santiago, nos vemos terriblemente afectados por los tiempos y altos costos de desplazamiento. Ya casi poco importa si utilizas el transporte publico o tu propio sistema de movilización (que los he probado todos automóvil, motocicleta y bicicleta) y en el mejor de los casos tardo 30 minutos (en moto) en llegar de mi casa a distintos destinos laborales en la ciudad.
  2. Ahorra en arriendo de oficina: Si eres emprendedor, no necesitas una oficina! Utilizas la misma conexión a internet que tienes en casa, el mismo teléfono, tu celular de siempre, tus muebles, tu café, agua, endulzante y azúcar. Tu casa es tu oficina.
  3. Administra tu tiempo: Es increíble todo lo productivo que se logra ser al administrar tu mismo tus tiempos. Y si eres cuidadoso, podrás incluso hacer aquello que durante años te has privado: dormir una siesta después de almuerzo, instalarte en en la terraza con una buena vista a trabajar, ir al gym o salir a hacer algo de deporte. Tu tiempo, tu vida.
  4. Pasalo bien: He podido ver prácticamente todos los partidos que he querido en Brasil 2014.
  5. Disfruta a tu familia: Si tienes hijos y/o hijas podrás estar mucho mas tiempo con ellas, llevarlos al colegio y participar mucho mas de sus actividades.

Pero toda esta maravilla no llega sola, hay que esforzarse y considerar varios aspectos que te cuento a continuación:

Tips para que trabajar en casa sea un Éxito

Una vez que te decidiste (o te dieron la oportunidad, todo es relativo), considera lo siguiente:

  1. Acomoda un lugar para trabajar: Con una laptop o una tablet te puedes instalar cómodamente en el sillón, en el WC, en la terraza, el patio, la piscina, en la tina si te parece… donde sea, a trabajar. Sin embargo, te recomiendo tengas un lugar “dedicado”, independiente de que te pases el dí­a vagando por tu casa, ese lugar representa algo y te mentaliza para el trabajo. Invierte en el, si puedes darte el lujo de un escritorio, pues compra uno que te acomode, lo mismo el sillón, laptop, teclado, mouse, etc. Trabajar te debe gustar.
  2. Elena-PJs-for-siteVí­stete para trabajar: Uno de los prejuicios mas molestos y seguramente dañinos que existen sobre el teletrabajo o el trabajo
    en casa, es que muchos asumen el estereotipo canallesco de que te la pasas en pijama, tirado sobre un sofá, sin bañarte ni afeitarte en varios dí­as, con el televisor encendido y desechos de comida a domicilio tirados por donde mires. Nada mas alejado del como debe funcionar. Independiente de donde trabajes, debes vestirte para el trabajo. Seguramente no necesites ponerte una corbata, pero para enfrentar la jornada laboral debes hacerlo cómodamente y contextualizado en lo que vas a hacer. Utiliza ropa cómoda, pero no olvides darte dignidad tanto a ti como a tu situación. Después de todo, estas trabajando.
  3. Elige una jornada que te acomode: Muchos trabajan mejor de noche, otros durante las mañanas. Elige tu horario, y cúmplelo. Cuando comienzas a retrasar el inicio, a adelantar el termino y a generar grandes lagunas comienzas a tener problemas de productividad.
  4. Explica a tu entorno cercano, que estás trabajando: Mi mujer trabaja fuera, así­ que intenta “usarme de recadero” cada vez que necesita hacerle saber algo a una de nuestras hijas o a nuestra nana. También intenta infructuosamente que me haga cargo de situaciones argumentando “pero si estás en casa”. A cada arremetida de esas, se gana un amoroso “amor, estoy trabajando… veámoslo cuando llegues”.
  5. Cumple tu horario: Si definiste que trabajas de 9am a 6pm, ajusta tus compromisos laborales en ese rango. Evita salirte extendiendo o acortando tu dedicación. Claro, siempre puedes hacer excepciones, pero trátalas como tal, como una excepción.
  6. La familia está primero, siempre: Tengo 3 hijas y cuando llegan del colegio, pasan a mi oficina a saludarme. Todos los días. Y no importa en que este en ese momento, SIEMPRE tendrá prioridad ese beso. Después de todo, por ellas hago todo esto.
  7. Disfruta tu libertad: Una vez al mes, arráncate al cine una día de semana por la mañana y ve una buena película. Disfruta del simple hecho de que “lo puedes hacer”.

Ahora bien, solo queda un apartado respecto al como trabajar en casa, donde repasaremos algunas herramientas imprescindibles para acometer esta campaña.

Trabajar en equipo, y desde casa

Una de las principales obstáculos del trabajo remoto es la necesidad de trabajar en equipo. Asumimos que es el contacto físico y la cercaní­a lo que lo hace posible. Nada mas errado. Claro, vernos las caras, estrechar la mano, es irreemplazable, pero dejemos eso para los momentos especiales. El trabajo diario lo puedes hacer remoto y muy bien coordinado a distancia, tanto con tu equipo como con tus clientes y partners. Internet lo hace posible y acá enumero unas pocas herramientas que te pueden ayudar.

  1. Skype, Hangout, y cualquier otro sistema de video conferencia: Hoy casi no es necesario ir a reuniones si puedes hacerlas desde donde estás, compartir pantalla y ver alguna presentación y trabajar en conjunto. E‰stas herramientas lo hacen muy fácil.
  2. Utiliza herramientas para la gestión de tareas y/o proyectos: Organizar un equipo de trabajo a distancia puede resultar fácil si utilizas herramientas en linea. Trello y KanbanFlow con excelentes aunque a mi me sigue gustando mi panel en el muro de mi oficina, a pesar de que ese en particular no permite trabajar en remoto.
  3. Utiliza herramientas de creación colaborativa: Comúnmente la elaboración de contenidos en conjunto requiere reunirse con contrapartes o colaboradores para “ponernos de acuerdo” respecto de lo que hará cada uno y trabajar conjuntamente. Gracias a herramientas como iWork de Apple o Google Docs, puedes trabajar sincronamente -al mismo tiempo- el mismo documento, haciendo de este proceso algo mucho mas entretenido e increí­blemente productivo. También puedes utilizar herramienta wiki para soportar un proceso asíncrono, igualmente recomendable.
  4. Dropbox -y similares-, un gran aliado: Dropbox te habilita un “disco virtual” en la nube. También son muy populares Drive de Google, One Drive de Microsoft, BOX, iCloud de Apple, Mega, etc. Todos hacen básicamente lo mismo, y es realmente útil para compartir documentos, imágenes, videos, etc. con otras personas, o entre tus dispositivos.

Ahora dejo la tribuna abierta, conoces mas herramientas útiles para trabajar en casa? O algo mucho mas importante: Tienes algún tip para facilitar y hacer mas agradable la experiencia de trabajar en casa? Compártela con nosotros.