
De muchacho con un grupo de amigos jugábamos el viejo juego de la tijera dentro del libro amarrados con un hilo rojo. La idea de ese juego es invocar un espíritu (vivo o muerto) que se posiciona del libro, el que responde tus preguntas moviéndolo a la izquierda o a la derecha indicando con eso un Si o un No. El juego lo matizábamos con una buena dosis de alcohol, tabaco y cuanta historia de fantasmas, espíritus y demonios se nos venía na la mente. Lo pasábamos increíble.
Ahora, todos estos juegos pueden terminar al menos en situaciones complejas.
Mi abuela Elva me contó alguna vez que siendo sus hijos mayores adolescentes se encerraban toda la tarde en el cuarto (una suerte de bodega donde guardaban principalmente herramientas) a jugar con una tabla Ouija.
Una de esas tardes ella quiso participar, pero el espíritu convocado se negaba a responder. Alguien le preguntó si había alguien en el cuarto que le incomodara, y la Quija respondió con un Si.
Fueron preguntando uno a uno si correspondía al indeseado, siempre respondiendo negativamente, hasta que llego el turno de preguntar por la Elva. Ya se imaginan la respuesta.
Cuando mi abuela me contó esta historia, le pregunté que había hecho: “me fui pues mijito, si el fantasma no quería nada conmigo, yo menos lo querría con el”. Siempre digna ella.
El siguiente video retrata una situación menos afortunada. Disfrutenlo.









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