Con esto del alza progresiva del combustible y lo doloroso que significa costear estacionamiento en Las Condes y Santiago centro (mis destinos habituales) decidí desempolvar la moto y volver a ser el frustrado motociclista que hasta hace un par de meses era.
Así que me abrigue bien, me puse guantes, una tremenda parca, el casco, y salí sobre mi moto a cruzar Santiago.
Y me cagué de frío.
Uta que hace frío.
Mañana me cagaré de frío nuevamente.
El parcito de la foto fue lo primero que encontré relacionado con el tema. Y bueno… si fuéramos dos en la moto, terminaríamos así… recongelados.





















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