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De amores, eternos

Los hijos en el divorcio Tuvieron una diferencia menor, algo que seguramente no tomarías en cuenta. Algo tan pequeño para una pareja de tantos años, donde el amor siempre primó y, para quienes les veían, amigos y familiares, fueron siempre una pareja maravillosa.

Los días que siguieron a esta pequeña pelea no fueron precisamente malos. Se dedicaron a sus temas y a los temas colectivos (casa e hijas), hablaron de política, de la pega y de la familia. Mientras, en la interna, cada uno hacía su propia reflexión.

Una semana después, cuando al fin encontraron el tiempo y el espacio para conversar, tuvieron la claridad para coincidir tanto en los síntomas como en la enfermedad. Incluso, coincidieron en su tratamiento. Por cada uno de ellos y por el amor que los une, debían separarse.

Hoy están en eso, preparándose para lo que viene. Hablando con las familias y los amigos en común, repartiéndose los muebles, la casa y el auto. Acordando con quien vivirán las hijas, las platas, los horarios, responsabilidades y dinámicas. Y lo mas difícil, se preparan para enfrentar el tema con las niñas.

Es un proceso duro. Lleno de detalles. Muy triste pero principalmente, lleno de amor.

Si. Dije que está lleno de amor. Porque a lo que se enfrentan no es al termino de la familia que por quince años formaron. Ni ella, ni él, ni tampoco las hijas pierden a su familia.

Ellos, tanto los grandes como los chicos, se enfrentan a la transformación de su familia. Y como cualquier proceso de transformación, hay que enfrentarlo con cariño, con amor y atendiendo esos detalles que finalmente, resultan tan importantes como los grandes cambios.

— Tu te quedas en casa, y las cuentas las pagamos mitad y mitad – le dijo él, gesticulando con las manos como si repartiera una torta. Le miraba a los ojos, como siempre había hecho.
— Tendremos tutela compartida, y el auto irá donde las niñas estén – complementó ella, asintiendo con la cabeza y devolviéndole la mirada, como siempre había hecho.

Ambos saben que la única forma de enfrentar esto es desde el amor. Cierto, entre ellos ya no existe amor. Pero no hablo de ese amor.

Lo hacen desde el amor por sus hijas. Por cada una de ellas. Ese amor es enorme e inagotable. No como el amor de dos personas que se enamoran, porque ese amor ya se fue. Solo les duró 15 años. Les hablo de otro amor, uno que no se puede dimensionar, uno que escala montañas y cruza mares, que te mantiene en vela toda la noche cuidando su sueño y te humedece los párpados cuando te entrega un papel con una mancha de tempera mientras dice que eres tú. Te desarma con una pregunta y te vuelve a armar con una reflexión. Y te refriega en la cara tus debilidades. Y te enseña como ser mejor con un nuevo ejemplo cada día.

Y ese es el amor que aún se tienen. Entre ella y él hay tres amores gigantes que los atarán de por vida.

Y algún día, quizás, llegarán nuevos y refrescantes amores con cara de nietos que los seguirá uniendo, incluso, mas allá de sus vidas.

Entonces, ¿como no separarse desde el amor?

Los nuevos padres y madres


Pedro Klien

Hace algunos meses tuve la oportunidad de participar en un taller de padres que dictó el colegio de mis hijas mayores, el que entre otras cosas me sirvió para verificar  que “tan mal” no estamos, que hay que corregir algunas cosas y reforzar otras, pero fundamentalmente, constatar algo que en conversación con otros padres y madres ya me iba figurando.

En medio de la conversación, donde participaban un par de psicólogas a cargo de la presentación, los padres mas comunicativos y varios profesores del colegio, brotó  la vieja y tan común comparación entre la forma de criar a la que nosotros fuimos sometidos, y la forma en que nosotros criamos a los nuestros.

El común denominador obliga a afirmar que lo viejo siempre fue mejor que lo nuevo, por consiguiente se realizaron afirmaciones como que “Antes era tan simple”, que “Las reglas siempre fueron claras” y finalmente un “No nos estaremos enroyando mucho con el tema?”, porque “después de todo, ninguno acá salio mal de la cabeza”.

O me dirán aquellos que tienen hijos, que jamás se lo han cuestionado?

Pues bien, yo lo he hecho. Y varios en la sala aquella noche también.

Efectivamente hay una nueva forma de ser padres y madres que hoy busca imponerse, la que “otorga” al niño un reconocimiento de sus derechos que en otras generaciones poco se conocía.

Pero como dijo el tío Leo (coordinador de pre básica), la diferencia está en que aquellas generaciones copiaron el modelo tal cual como lo hicieron sus propios padres, quienes a su vez, imitaron a la generación anterior.

En cambio nosotros (permitanme subirme al carro) intentamos romper con dicha herencia y para ello no contamos con un modelo establecido, vamos a ciegas, y por eso dudamos y nos cuestionamos cada paso que intentamos dar.

En lo personal creo que entre todos los factores que impulsan esta ruptura con el viejo modelo, que incluye a la mujer asalariada, la penetración de la tecnología en el hogar, la bonanza económica (y un largo etc.) destaca la integración del hombre en la tarea educativa.

Y hablamos de un grupo de personas (nosotros, los hombres) que no fuimos “educados” para ser padres (a mi mujer, <ironía>al menos le enseñaron a tejer y de economía doméstica en el liceo!</ironía>),  que venimos educados desde la vieja escuela, en un contexto social donde le macho o es un reventado bueno para el carrete, o es proveedor y ausente, asumimos este desafío armados con solo dos herramientas: un amor que no nos cabe en el pecho, y un aflorado instinto paterno.

Si, porque ahora, el hombre se permite descubrir en su interior aquello que durante toda nuestra historia se negó.

Volviendo al tema, tanto padres como madres, hemos sido llamados a asumir un tremendo desafío, aquel sueño de formar humanos nuevos, reflexivos, generosos, sensibles y conectados. Así se hacen las evoluciones.

Seguramente no seremos nosotros quienes concretemos los grandes cambios a esta sociedad, pero tal vez, sean nuestros hijos e hijas.

Yo soy tu padre!

Conducía a casa de mis suegros, con Pamela a mi lado y las niñas sentadas en sus sillas en la parte trasera.

Ellas, cada una en su juego, Emilia cantando (tu-tu-guaaaaa) y Martina murmurando no se que…

Le puse atención… y decía:

– Tu mataste a mi padre!
– Yo soy tu padre!
– Nooooooo!!!!!

Me quedé helado… cuando diablos vio Star Wars?

Y luego recordé.

La cita es de Toy Story 2, cuando Zurg le confiesa su paternidad a Buzz Ligthyear.

Respiré aliviado. El lado oscuro aún no está cerca.

A propósito de frases y citas que ya he posteado en este blog, acá les dejo una excelente recopilación de máximas “martinescas”.

Osea, la Martina despachandoce frases para el bronce.

Entre al dormitorio contento. Mientras caminaba por el pasillo oía a Martina celebrar nuestra llegada. Habían transcurrido muchas horas desde que salimos, y se podría decir que llegábamos tarde. 9:30Pm.nido vací­o

La niña saltaba sobre la cama. Rebotaba como si de un castillo inflable se tratara.

Busqué a Emilia con la mirada. Era tarde para estar en cualquier otro sitio que no fuese mi dormitorio. Nuestro dormitorio. El de los papás. Miré hacia el costado de la cama donde debiera estar su cuna. El lugar estaba vacío. Sin Emilia y sin cuna.

Caminé hacia el velador en busca del pequeño televisor que nos permite (vía un circuito cerrado de televisión) “espiar” los dormitorios de las niñas. El de Martina. El de Emilia no era necesario. Bueno, se suponía que no lo era.

Moví las perillas que permitían mirar la otra cámara, la de la pieza de al lado. Y vi un punto negro sobre la cama. Era ella. Durmiendo.

Nuestra nana, la Vero, al ver que dilatábamos y dilatábamos el “plan-de-erradicación-emilistica”, nos hizo la vida mas fácil y cortó ella por lo sano. Sabíamos que era necesario. A Martina la expulsamos a los 5 meses. Pero la Mili ya llevaba 8 meses con nosotros. Era rico tenerla con nosotros.

Y ya nos habíamos dicho en muchas ocasiones: “Ya, este fin de semana la mudamos a su pieza”.

Pero fue fuerte y muy triste llegar a casa y ver los hechos consumados. Sin despedirnos. Sin poder decirle cuanto disfrutamos ser compañeros de cuarto.

La miramos por el monitor por largo rato… Pamela hacía pucheros. Martina no entendía que pasaba y nos limitamos a abrazarla.

A la hora la fuimos a arropar y a darle su beso de buenas noches. Usualmente soy yo quien lo hace, pero la Pame necesitaba ir también.

Esa noche me quedé despierto hasta tarde. A la 1AM Emilia perdió su chupete y despertó. Subí raudo a salvarla del inmisericorde síndrome de abstinencia. Me miro con sus ojos enormes mientras me acercaba y recogía de entre las sabanas aquel adictivo adminículo infantil.

Le puse su chupete y me lo agradeció con la mirada. Me di la vuelta para salir y al darle la espalda siento un gruñido de protesta. Me devolví a su lado y me estiro sus bracitos.

Que diablos, mañana dormirás en tu cuarto.

La tomé en brazos y bajamos juntos. Abrazados. Regaloneándonos. Teníamos mucho que contarnos, el día había sido largo y no había tiempo que perder. Había que recuperar el tiempo perdido.
Mañana dormirás en tu cuarto.

Educadora Social

Los Gestores en Educación Social están orientados a

promover procesos de desarrollo personales y comunitarios, que desde la perspectiva del desarrollo humano, contribuyan a la transformación social y mejoramiento de la calidad de vida.

A mi me suena complejo. Y si que lo es.

Mi madre estudio Gestión en Educación Social he hizo su defensa de tesis la semana pasada junto a 4 mujeres, con quienes conforman un equipo de trabajo súper afiatado.

Y así lo vieron los profesores que las evaluaron. Un siete les pusieron. Y las llenaron de elogios. Creo que el mas potente fue “Esto que ustedes acaban de hacer, refleja completamente lo que pretendíamos quienes formulamos esta carrera.” (o algo así).

Que orgullo vieja… te debía este post.

Felicitaciones.

Devs In Vtervs

Mi hermano escribe… entre otras cosas, poemas. Soy un fan de el. Esto se lo leí hace algún tiempo, y se los dejo a ver que les parece.

Miseriae…

(El bardo se levanta de las arenas solo para caer, el bardo grime)

Oh, Miseria, benévola Miseria,
¿Cómo no he de amaros mi hermosa niña?
Si cada día y cada noche estáis a mi lado?
Oh, vida mía, Selene a vos me trajo
Luego del ocaso estival,
Y ni el fiero Apolo ha intentado rasgar
Nuestro secreto amor…

Tiernamente yacería,
Entre los jirones
De vuestro harapiento vestido,
Tiernamente… en somnolencia
Entre vuestras roñosas manos…

Por vos he oído las liras tañer
El lamento de la aurora…
Por vos, he oído los susurros
De los árboles y las flores
En el bosque del fauno…
Y la suave canción de una Banshee…

En la felicidad, mis ojos,
Lacerados estaban,
Consumidos, insolentes por la gracia…
Decidme nika mía, ¿Quién es capaz de ver
A las larvas llorar, y gatear por nuestros restos,
Cual infantes, rosados y rollizos?,
¿Han mirado los hombres,
A los bebes de las moscas, como dichosos niños?
Hambrientos, engullendo nuestros indolentes cuerpos,
Como si fuesen estos… dulces manjares?
…Solo ven putrefacción, y os aclaman a vos…
…Miseria…

Oh, mi amor, me habéis dado la visión tercera,
Y el misterio del mago…
Sois mi celda, y mi aposento,
Sois mi cobijo, mi sábana de espinas…
Sois mi círculo sacro, mi cáliz y mi espada…

Bella, suprahumana,
Solo vos fecundáis nuestros úteros,
Con Decadencia, y Muerte…
Solo vos sois madre de mis hijas…
Que yacen incólumes en el nido de mi vientre…
Oh, ¿cómo he agradeceros esposa mía, marido y amante?,
Por alejarme de la ciega dicha,
Que ya lejos está…

…Vuestros labios besan hoy
Estas húmedas mejillas…
No me odiéis pulcra mía,
Si no os quiero cerca de mí;
Aunque que lejos os marcharais,
Siempre vuestra sombra habitaría a mí lado…
No me odiéis, mi vida,
Por que es tal vuestro amor, que me rebasa…
Y ya no lo puedo resistir…

Bueno, si te gustó o quieres leer algo mas, tiene un blog el hombre… en Devs In Vtervs ha puesto algunos de sus escritos. Denle una mirada, está bueno.