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Feliz cumpleaños Emilia

Emilia junto a la ventana

Hoy mi hija menor cumple 2 años.

Ella se parece a mí. Además de algunos rasgos físicos, también en otros de índole emosional. De muy pequeña nos manifestó una suerte de don, el ser consciente de que existes y que tienes necesidades afectivas, y ella te regala abrazos y miradas tan acogedoras que serenan al mas colérico.

No, en eso no se parece a mí, se parece en su dificultad para controlar su propia rabia. Esto lo descubrimos cuando le “sacamos” el chupete, la droga infantil que la mantenía centrada y serena.

Con el tiempo descubrimos que también es una loca, se trepa donde puede y donde no debe, se manda cagadas sabiendo que lo son y disfrutando el doble justamente por ello, pero aceptando los castigos como una consecuencia obvia y del todo digna.

Hace unos días se metió a la tina del baño del segundo piso, abrió las llaves y con la ducha teléfono se preocupó de mojar todos los rincones, a si misma y a su hermana, e intentó convertir la escalera en una cascada.

Ella es Emilia, la Mili, aún la estamos conociendo, aún seguimos expectantes de que sorpresas nos tiene guardadas. Y solo nos queda la esperanza de que sean mas dulces que amargas.

Mocos, sincicial y Santiago

s o . s i c k ., del flick de CindyneroYa se los había comentado a quienes viven fuera de la metrópolis chilena (a los que viven aquí no es necesario decirles nada), Santiago está hecho un asco y tiene a todo el mundo enfermo. Hay que irse de esta pocilga.

Martina hará 2 meses que entra y sale de enfermedades respiratorias: gripe, neumonia y ahora sincicial. Emilia había resistido hidalgamente hasta el lunes en que se convirtió en una bolita de mocos, ojos llorosos, ahora último un poco de fiebre, y mañas al por mayor. Y como no va a tener mañas si se siente pésimo.

Como la cosa lleva 2 meses y solo cuadros del tipo respiratorio, existe la hipótesis de que se trate de alguna alergia. Ante tal cuadro la doctora nos recomienda sacar todas las alfombras de la casa y deshacernos de la mascota.

Yo me inclino por otra hipótesis: la alergia es al valle completo. Entendamos: smog, virus al por mayor, los argentinos nos cortan el gas, gente estresada, contaminación acústica, tacos, autopistas, edificios, transantiago y toda la porquería que nos rodea. 2 días sin llover y estamos en pre emergencia.

¿Ya les dije?

Hay que irse.

Demanda de empleo extra metropolitano

Chile

Cada día me convenzo mas de que la vida capitalina no es la que quiero darle a mis hijas. Es por eso que tras un no muy profundo análisis (no es necesario pensársela tanto, si siempre hemos querido hacerlo) Pamela y yo decidimos emigrar del valle del Mapocho.

Si señor… que tanto, si Santiago no es Chile. Y si somos poco exigentes, cualquier región es mejor que esta porquería, aunque tengo mis preferencias.

Y para ello hay que partir buscando trabajo. Así que periódico en mano y los principales jobsites chilenos en el browser, nos dedicamos a darle un vistazo a la demanda laboral extra capitalina. Voy a resumir el resultado de varias horas de ardua labor en dos palabras: decepción y frustración (”y” no me parece que alcance para palabra).

Apenas un par de ofertas medianamente rescatables, el grueso puro chamullo rasca. Admito que soy un ignorante respecto del tejemaneje en la provincia, tal vez no supe donde buscar. ¿Hay poca demanda de profesionales en las regiones? o ¿Es un problema de nuestras áreas? (informático yo y educadora experta en e-learning ella).

Es que no me queda claro. Los santiaguinos tendemos a pensar que somos el motor del país, pero si nos fijamos donde el país produce rápidamente nos damos cuenta que no somos nada en materia productiva. El cobre en el norte, frutas y vinos en el centro sur y salmón en el sur austral.

Volviendo a las ofertas, si filtro por las ciudades que me gustaría vivir, menos alternativas se encuentran: Viña del Mar / Valparaiso (para mantener la cercanía con los abuelos), Valdivia, Osorno, La Serena quizás, Antofagasta dicen que es rico para vivir, y no se, casi cualquier lugar me parece mejor que Santiago. Pero nada, como les dije, solo avisos desabridos.

Alguien que tenga alguna experiencia exitosa o al menos interesante de emigración que quiera compartir?, o si tienes algún dato mucho mejor ;).

Aprovecho de pasar el aviso.

Eso es muy malo!

El arca de Noé, de Edward HicksA mediados de Enero, en la plaza central de mi barrio se presentó una obra de teatro gratuita. Mi hija mayor, entusiasta de cualquier expresión artística callejera (mimos, payasos, títeres, cantantes, ese tipo de expresión artística), no podía perdérselo.

Así que el día en cuestión, Pamela, las niñas y yo partimos a la plaza. La obra: El Arca de Noé.

Todo iba dentro de lo normal, salvo algunos pequeños detalles que me parecían algo sospechosos: siendo una obra gratuita, se notaba mucha producción: un montón de gente que hacía nada, salvo mirar desde los alrededores, todos uniformados en poleras verde fosforecente con el logo de una “productora”, que ya no recuerdo (prefiero no recordarlo).

La obra era del tipo musical, con bailes y harta canción pegajosa, así que los niños reunidos a los pies del improvisado escenario al rato tarareaban los coros. Quienes conocen a Martina ya se imaginarán que ella estaba muy sentada en medio del niñerío, cantando y haciendo aquello que los niños hacen: Disfrutar.

Ya finalizando la obra, sale a escena un tipo sin disfraz, con un look de cura choro, de esos que tienen buena llegada con el lolerio, y que se despacha un discurso mesiánico convocando a los espectadores a acercarse a Dios. Claramente pertenecían a alguna rama evangélica, y su discurso tubo una connotación bastante amedrentadora, tipo “si estas con dios, te salvarás, si no lo estás, morirás como aquellos que no subieron al arca”.

“¿Quieres salvarte? entonces ve con Dios!”, gritaba el tipo instando a los niños a ponerse de pie y caminar a través del escenario tras bambalinas, donde los esperaban los uniformados con rezos, abrazos, gritos y alabanzas varias.

Pero bueno, el motivo de este post no es criticar la técnica evangelizadora, que me parece del todo detestable, intrusiva, abusiva e incluso engañosa. Convocaron a mis hijas para hablarles de religión sin mi autorización, topándonos con este espectáculo de improviso.

Dios de Miguel ÁngelEl motivo de este post es mas bien analizar otro aspecto y que no es restrictivo de los evangélicos, creo que tiene relación con todas las iglesias cristianas. Es aquella figura del Dios castigador.

Martina no entendió mucho con la obra y quedó bastante asustada con los gritos y alabanzas de los evangelizadores, así que se la volví a explicar. Y lo hice usando la obra como referencia, pero sumando el “Algunas personas creen que…”. Martina sabía de Dios, pero aún no era un tema internalizado y siempre como un “algo” en la que algunas personas creen existe.

Algunas personas creen en Dios, y que Dios nos creó a nosotros [...] Y Dios le dijo a Noé que construyera un arca.” y cosas así. Y ella escuchaba atenta el relato, hasta que llegamos a la parte conflictiva.

Y el diluvio que envió Dios cubrió la tierra de agua, y la gente que no creyó en Noé, murió ahogada.

Martina me miró incrédula, le costaba entender que este Dios que le habíamos explicado, hubiese hecho tal cosa: matar gente. Y mi hija, con toda la sabiduría que le da la inocencia, sentenció: “Eso es muy malo!“.

La siguiente media hora la dediqué a explicarle que habemos otras personas que creemos que Dios es bueno, y que no hace esas cosas. No se si lo entendió del todo, que es eso de que algunos creen algo y otros creen otra cosa. Que es eso de que alguien que es bueno por definición te mata si no crees en él. Bueno, hice el intento de aclarar aquellas dudas que aún no formula.

Lo cierto es que yo si quedé claro, aquel Dios castigador, es muy malo.

Las mascotas y su alimentación

La perra está mal acostumbrada. Le gusta que la atiendan, que le den a comida en la boca. Y ella la atiende, pero claro, si es su amiga, su compañera. Y tiene que alimentarse bien.

El fin de las vacaciones

valparaiso

Pocas veces he tenido unas vacaciones tan buenas como las de este año.

Como el ítem respectivo en el presupuesto familiar era de una austeridad absoluta, nos fuimos a Valparaíso durante casi dos semanas al departamento de una tía de Pamela en el cerro Alegre.

La verdad no íbamos con muchas expectativas. No somos muy amigos de la playa. De hecho ella la detesta. Y Valpo es muy lindo y la cultura y la cacha de la espada…. pero con el par de monstruos que tenemos de hijas, lo mas probable (según nosotros en aquel entonces) se aburrirán como ostras.

Así que fue grata la sorpresa cuando empezamos a “hacer cosas”. Porque es increíble el abanico de posibilidades que se te abre. Si a eso le agregamos Viña, no tienes por donde aburrirte. Cada día tuvimos una actividad diferente, y nos faltó un montón de cosas mas por hacer.

Si, fuimos a la playa y hasta me bañe. Anduvimos en victoria, subimos cerros, almorzamos en el mercado, fuimos al jardín botánico un par de veces, hicimos picnic y canopy, vagamos, perdimos el tiempo ociosamente, fuimos a la esmeralda, vimos circo del establecido y del callejero, estrujamos plazas y nos reímos con los títeres, y caminamos tanto que una vez llegada la noche dormíamos como troncos.

Pero lo principal es que estuvimos los cuatro. Juntos. Jugando. Riéndonos. Felices. Amándonos.

El plazo terminó y volvimos a Santiago. Yo a trabajar encerrado en una oficina, Pamela en casa con las niñas mientras encuentra un nuevo trabajo. Y así pasó la semana: tediosamente lenta, jaquecosa y profundamente odiosa.

Que terrible es volver a la rutina después de haberlo pasado tan bien, cuando lograste olvidarte de todo. Es espantoso volver a lo mismo de lo que un par de semanas antes huiste con tanta desesperación.

El fin de semana que siguió a la vuelta fue muy curioso.

Nos quedamos en casa y sin muchas ganas de un mejor panorama nos dedicamos a hacer lo que siempre hacemos. Nos dedicamos a estar juntos, los cuatro. Y con eso empezamos de nuevo a jugar y a reírnos. A ser felices.

Y es que fueron tan austeras nuestras vacaciones, que se centraron en lo fundamental, en lo que no se termina. En nosotros. En lo nuestro.

Y me sentí de vacaciones.

Fin de semana de locos

¿Te haz sentido a completa merced del destino? ¿Que la vida juega contigo y te lleva de una emoción a otra? Que te lleva de la incertidumbre al miedo, luego a la esperanza, a la agonía y después a contener el llanto de la alegría.

No es primera vez que la vida se encarga de someterme a esta montaña rusa de emociones. Algunas veces mas intenso, otras no tanto.

El viernes Martina comenzó nuevamente con fiebre, sobre 40.

El sábado a Octavia (mi mascota) tuve que internarla de urgencia a la clínica del BuinZoo (ahí trabaja mi veterinario), con un embarazo terminal y el primer cachorro de la camada atascado impidiendo su evacuación y la de los otros cachorros. Todo esto con Martina sufriendo tercianas por lo alta de la fiebre. De los 5 cachorros los dos primeros no sobrevivieron. Martina durmió con nosotros oscilando entre los 38 y los 40.8 grados.

El domingo, a las 6 y algo de la mañana, mi hermano y su mujer parten a la clínica con 9 meses de embarazo y contracciones cada 2 minutos. Tras unas 5 horas de pujas y ejercicios respiratorios nace Emma.

Aún no pude ir a verla.

Hace unas 3 horas la fiebre aflojó. Poco antes Pamela volvió con Octavia y sus 3 cachorros, los pusimos sobre la cama y reímos todos con ganas.

¿Te haz sentido a completa merced del destino? ¿Que no importa lo que hagas, no tienes ni tendrás control sobre lo que ocurrirá? Que no tienes otra opción que bajar los brazos y dejarte llevar. Dejar que sea lo que tiene que ser. Asumir posición fetal y aguantar la pateadura, que mas temprano que tarde pasará.

Hace algunos años no me importaba. Me dejaba llevar sin problema alguno. Hasta con gusto!

Pero ahora con hijas y pareja es todo tan distinto. Hasta el perro te importa. Y no solo porque mis hijas y Pamela a amen. Es parte de la familia.

Después de todo, la vida es cíclica, de altos y bajos.

Estas últimas 48 horas fueron bajas.

Ahora espero la vuelta de la ola.