No se si será el rol de padre o que, pero los últimos años he intentado poco a poco y casi sin querer queriendo, convertirme en un hombre consecuente con lo que pienso, siento y creo.
Si, suena súper utópico, y sobre todo mamón… pero bueno. Es un proceso que comenzó hace años y del que recién estoy haciendo acuso de recibo.
El primer paso creo lo dí cuando dejé de fumar, en febrero del año pasado. A los meses corregí mi dieta (sin llegar a la exageración, me siguen gustando y hago periódicamente “sus ricos asados”), luego cambié mi auto por una moto (que espero en el futuro cercano cambiar por una bicicleta) y hace poco comencé a correr por las mañanas (lesionado y todo).
Mi siguiente paso tiene otra connotación y esta relacionado con mi vida profesional. Dejaré todo y me iré a meditar al Tibet!. Mentira, creo que me aburriría mucho y definitivamente lo haría muy mal.
Este giro de tuercas tiene que ver con el “deber ser” del informático. Entendiendo al informático como aquel ñoño que estudió una carrera cualquiera pero terminó metido en esto. O aquel otro que, sin dudas, es mas ñoño y que no estudió nada (formalmente) pero que igual terminó metido en esto posiblemente de manera autodidacta. Y finalmente a los informáticos con cartón (o casi).
Así como los médicos, los abogados, los ingenieros y otras profesiones colegiadas tienen un código de ética, siento que a los informáticos nos hace falta un estatuto que nos oriente (nótese que hablo solo de orientación) respecto a la misión que tenemos dentro de nuestra profesión, y fundamentalmente, del como llevarla a cabo.
Entiendo que existen iniciativas para crear una colegio de ingenieros informáticos (tal vez ya exista!), pero estas colegiaturas siempre se quedan cortas, no abarcan todo lo que en mi modesta opinión debiesen. Conozco más grandes profesionales de la informática provenientes de otras profesiones que dentro de los posibles colegiados.
Pero bueno, me fui para otro lado. Volvamos al “Deber ser del informático”.
Hace unos días leía el pringao how-to (gracias Federico), que es una suerte de documento humorístico donde se describe una situación típica que ha vivido cualquier buen “computín” (dios como odio esa palabrita!) mas de alguna vez: reparar, instalar, comprar, actualizar, y un largo etc., todos aquellos artículos gadget que parientes, amigos y/o compañeros adquieren y nos piden ayuda con ellos.
Si bien el “pringao…” es una sátira, se permite llegar a ciertas conclusiones que no comparto. En el se nos insta a cobrarle monetariamente a todos por nuestros servicios profesionales, ya sea tu mamá o tu pareja quien te pide auxilio. Eso es simplemente inaplicable. Ni un abogado te cobra si es tu pariente o un buen amigo (y eso si que es mucho decir!).
Lo que si rescato es la llamada de atención a nuestra conducta como profesionales (y aquí es donde me engancho con lo de la colegiatura). Vamos a hechos puntuales para ejemplificar: La instalación de un SO o cualquier otra aplicación sin contar con una licencia de uso de software que te lo permita. Lo que es parte del ciclo del famoso pirateo.
Otro ejemplo: La subvención del analfabetismo digital. Por acción u omisión, mantenemos a los usuarios sumidos en la ignorancia, no le explicamos lo suficiente o quizás no somos todo lo didácticos que un cerebro inferior (como el del usuario promedio) … (eso fue broma!) necesita, y optamos por instalarle la aplicación que consideremos “más” a prueba de usuarios.
Sumemos otros antecedentes: La nueva versión del SO de Microsoft, el famoso Windows Vista, agrega nuevos impedimentos a la hora de mantenerte fiel a la plataforma. Excesivamente caro, y con limitaciones grotescas.
Sinceramente no me explico que pretende Microsoft con sus nuevas políticas anti pirateo, ni menos con los altísimos precios de sus productos.
Sigo disparando antecedentes: Linux ya no es lo críptico que fue hasta hace algún tiempo y tampoco tiene esos irresolubles problemas de compatibilidad. La comunidad de desarrolladores que da soporte gratuito ha crecido exponencialmente y con un mínimo manejo de google resolverás la gran mayoría de tus problemas.
¿Y a donde voy con todo este discurso latero y donde no digo nada nuevo?
Vamos al grano y te explico porque he demorado el cambiado a Linux.
La respuesta es simple pero algo frustrante: Porque me gano la vida construyendo aplicaciones para entorno Microsoft. Mas de 10 años de carrera profesional sustentada en esta plataforma y con sus herramientas.
¿Es categórico? No, no lo es. No lo debiera ser. No creo ser el único ni el primero que pasa por esta “encrucijada”.
Entonces, ¿como migro a Linux sin cagarme donde como?
Me detuve durante largo tiempo en esta pregunta, en el que me dediqué a mirar uno que otro video de Ubuntu + Beryl, a leer y leer sobre alternativas a aplicaciones que periódicamente utilizo en mi Windows, y a convencerme que el camino hacia la luz va por un proyecto con una connotación distinta. Por un proyecto con mística, con sentido. Con algún propósito distinto al de hacer mas millonario al mas millonario.
Hasta que dí el paso. Paso que aun no concreto del todo, pero estoy en proceso de…
Iré escribiendo una serie de post relativos a esta migración, a este cambio de filosofía que la verdad me tiene muy entusiasmado. Aún hay aspectos que no resuelvo, por lo que no tengo certeza de que llegue a buen puerto.
El gran obstáculo: seguir desarrollando para Windows y con herramientas Microsoft.
Pero al menos lo intentaré, y ojalá este intento entusiasme a otros a sumarse a este desafío y comentarnos como les va.
Recent Comments