Mi hija Martina querí­a comer platano. Así­ que se lo pidió a la Vero (mi nana). Como era una petición entre comidas, le dijo lo primero que se le vino a la mente: – No Martina, están verdes. – La pequeña mira la fruta, y luego responde:

No verde, amarillo.

Lo mas curioso de todo es que se supone aún no distingue los colores. En casa no nos explicamos de donde sacó tal verdad absoluta. El platano era amarillo.

Actualización

Martina debía tener menos de 2 años.

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